Archive | enero 2012

Franzen estará muerto en cincuenta años

Franzen es un escritor muy importante. Hasta Obama lo aclama.

Franzen es lo más cercano a los escritores latinoamericanos que hicieron parte del llamado boom. No tanto porque él los conozca a fondo sino porque, como ellos, sus opiniones remecen el mundillo político y periodístico y puede emitir juicios sobre lo humano y lo divino. Por esa velada cercanía con el escritor-patriarca de mediados del siglo pasado, fue tan aclamado por el exclusivo público que fue a Cartagena, la ciudad colombiana que sirve de sede para el Hay Festival.

Tan importante es Franzen que todo lo que dice genera controversias y entradas a blogs de distintos lugares del mundo. Las últimas reacciones se generaron gracias al conversatorio que tuvo con Juan Gabriel Vásquez (un escritor colombiano importante aunque no tanto como su colega norteamericano). En ese evento, el autor de “Freedom” disparó que no le simpatizaban los e-books y que, cuando estos hicieran desaparecer del todo a los libros impresos en unos cincuenta años, él estará muerto. La gente se rio, Juan Gabriel, también, aunque un poco apesadumbrado porque siempre ha creído en la inmortalidad de la literatura y Franzen es literatura o, al menos, un demente por culpa de ella: “A screen always feels like we could delete that, change that, move it around. So for a literature-crazed person like me, it’s just not permanent enough.”

Lance Ulanoff se ocupó de debatir las opiniones del autor de “Freedom” (Acá puedes leer el texto) sobre los e-books con argumentos como el ecológico (con los e-books se dejan de tumbar tantos árboles) y el de la facilidad de llevar varios clásicos sin que tu maleta se llene.

Franzen, desde su trono en Cartagena, también dijo que sería feliz si más novelistas, no solo los escritores de ciencia ficción, prestaran atención a la ciencia y la tomaran en cuenta pues a partir de ella pueden surgir muchas preguntas interesantes. Con esta afirmación pone en evidencia su visión realista de la literatura; a su juicio, la ciencia ficción, para que lo sea, debe partir de propuestas hechas en un laboratorio o en un aula de física teórica, de lo contrario, son meros desvaríos.

El trasfondo de esta perspectiva comprende al lenguaje como una herramienta para decir lo justo en el momento indicado sobre algo concreto. En este modelo de literatura, la palabra adecuada es suficiente para una situación, un personaje, una trama; el lenguaje verbal existe para traducir lo que se ve y lo que se siente, él, por sí mismo, no crea una situación ni genera algo que sea paralelo o que le de vuelta a lo que se presume como real. Es en este contexto como se puede entender la distancia que Franzen toma con autores como Philip K. Dick.

A su vez, esta noción del lenguaje soporta el ideal de estabilidad que Franzen le otorga a la literatura. Su posición conservadurista desembocaría en un raciocinio en el que un cuento impreso ingresa a la literatura (seguramente, Franzen juzgará si buena o mala) mientras que los manuscritos de Kafka no lo fueron si no estaban impresos: Hay que agradecerle a Brod porque él convirtió los textos de Kafka en literatura. Todo por la estabilidad. Todo por mantener a  una obra como una pieza de museo que sólo pueden manosear los críticos pero no otro escritor.

Habría que preguntarle a Franzen su opinión sobre los cambios que Borges infligió sobre sus textos cada vez que se iba a editar una antología. Quizá ya la literatura ha muerto y queda un inmenso libro que todos podemos reescribir y modificar, desapareciéndose el nombre de quien hizo la tachadura o el cambio. Quizá,  los escritores cuyos retratos aparecen en revistas y son entrevistados por temas como el cambio climático, desaparezcan y emerja una especie de humano que escriba sin que sea denominado escritor ni  vaya a festivales y, por supuesto, no sea tan importante como Franzen.

2020: El final de las enfermedades olvidadas

Cada enfermedad es bautizada.Algunas rinden tributo a sus descubridores, otras, son las iniciales de su descripción, casi siempre están hechas en inglés, semejando los códigos secretos de agencias de espionaje. Todas ellas terminan clasificadas por profesionales especializados en epidemias, virus y retrovirus; los criterios para colocarlas en una u otra categoría varían con el presumido avance del conocimiento. Entre esas clases está una especial:  las enfermedades olvidadas.

La OMS; entidad dedicada a catalogar, declarar pandemias, endemias y epidemias, ha afirmado que las enfermedades olvidadas son aquellas que azotan a los pobres, marginados y a los países menos favorecidos a nivel económico, lo que equivale a ser pobre y marginado.

El mal de chagas, trasmitido por un insecto que en el cono sur le dicen vinchuca y en el norte de sudamérica pito, es tan exótico como un Maracuyá en un mercado berlinés o un mangostino en una esquina de Londres.

Los epidemiólogos y demás bautistas de enfermedades prosiguen con la recurrente imagen de paraíso olvidado que tiene América cuando se la emparenta más con las Indias Españolas que con Estados Unidos o Canadá.

La mejor manera para dejar de olvidar esas enfermedades es eliminándolas. Así, se ha entendido, por ejemplo, que la pobreza misma ha sido una enfermedad y que la mejor manera de acabarla es esterilizando a los pobres (propuesta que promulga el escritor y opinador Fernando Vallejo).

Para acabar con el olvido, fundaciones como la de los Gates en unión con la OMS y gobiernos como los de Emiratos Árabes, Reino Unido y Estados Unidos han comunicado que plantean erradicar con diez enfermedades olvidadas para 2020. Ese año será el último, en teoría, de un padecimiento con arraigo religioso como la Lepra (Bacilo de Hansen).

Con la lepra eliminada de la faz de la tierra, las nuevas generaciones sentirán maravilla y espanto cuando lean la biblia y encuentren que alguna vez a las personas se le iban cayendo partes de su cuerpo hasta morir. Habitantes de pueblos que fueron fundados como lazaretos, sabrán que el municipio que pisan tiene un origen tan fantástico como el del Imperio Romano o la expulsión de Adán y Eva del paraíso.

Hay un ilustre compositor colombiano, Luis A. Calvo, que fue internado en el lazareto de Colombia (Agua de Dios) y allí compuso muchas canciones para piano, alguien en el futuro se preguntará cómo alguien sin dedos podía ejecutar ese instrumento que parece destinado a manos elegidas. Alguien, en el futuro dirá que Grettel se quedó sin su bacilo de Hansen y los personajes de historias primordiales quedarán un poco más sanos y más solos.

Cierre editorial de género española NGC

Empezó mal el año. O mejor dicho, empezó mal el final del mundo. O, como también podría creerse, empezó bien si tenemos en cuenta que es el año del apocalipsis para los optimistas. ¿Será que así empiezan todas las catástrofes? Lo cierto es que a través de un comunicado en su página de internet, y difundido a través de redes sociales, la editorial madrileña NGC,  dedicada a los géneros de la ciencia ficción, la fantasía, el terror y la novela negra de autores hipanoparlantes, ha anunciado su cierre definitivo, el remate de sus libros y su paso a la muerte editorial.

Quienes seguíamos el movimiento de esta quijotesca empresa editorial, nos vimos asaltados a una terrible ola de desconsuelo cuando a primeras horas de la mañanas, leíamos la nota informativa que, traducida en palabras coloquiales, expresaba “colgaban la toalla”:

A pesar de nuestras ganas, de todos los esfuerzos, de unos magníficos autores y del atractivo resultado (o eso creemos), no ha podido ser. Dadas las ventas, escasísimas -incluso habiendo recibido críticas, en su mayoría positivas, de numerosos y diversos medios-, sumado, por supuesto, a los tiempos que corren, que no han ayudado en absoluto, nos vemos obligados a retirarnos. Por esta razón, desde el uno de febrero y hasta el veintinueve del mismo (la tienda on-line no está operativa en este momento), nuestro catálogo, incluyendo nuestra última novedad, podrá ser adquirido a unos precios irrisorios.

Los tiempos que corren no ayudaron. Hoy, cuando todos presumen ser unos acalorados fanáticos de la ciencia ficción, cuando compiten por ser unos los más “geeks” otros los más “nerds”, cuando todos creen que tener legos de starwars es su insignia de inteligencia, cuando “editoriales indies” se consideran lo máximo en novedad por publicar “prehistoria de ciencia ficción”; lo cierto es que hoy no es un buen día para la literatura de  ciencia ficción en hispanoamerica.

José José, el alienígena que se emborrachó de gloria

El plagio por anticipación ocurrió en 1970 cuando José José salió al escenario donde se llevaba a cabo el segundo festival latino de la canción. Su cabeza coronada por un exiguo copete y su abrigo verde, sugería un alienígena que cantaba para saborear su dolor. El público, mientras la música de la banda retumbaba con agonía, aclamaba al extraño cantante, tirándole flores como si fuera un torero que lidió con una bestia paradimensional.

El plagio se evidencia en El Quinto elemento; una cantante azul, proveniente de otro planeta, canta en una nave espacial que, como un crucero del caribe, se atesta de turistas espaciales y es el escenario de la refriega en que se pone en juego el futuro del cosmos.

En la aeronave de José José no se puso en juego el infinito pero hubo flores psicodélicas y compositores latinos que escucharon con atención al extraño. Poco tiempo después, el alienígena cantó La nave del olvido, proclamando así el mutismo al que se sometió ese viaje sideral que no fue comandado ni por norteamericanos ni soviéticos.

El cantante extraterrestre tuvo el atrevimiento de enamorarse de una terrestre y de concebir un par de hijos. En  ese tiempo también supo de las tretas y las trampas del ritual de seducción, pudo entender la naturaleza del planeta que visitaba y cantó canciones en las que equiparaba el comportamiento humano con el de los demás animales terrícolas, como lo hizo con “Gavilán o Paloma”.

La voz de José José fue un eclipse y, como todo eclipse, se fue desvaneciendo. Se entregó a la bebida y al consumo inusitado de otro tipo de drogas; algunos presumen que experimentaron nuevos fármacos siderales con el cantante, otros, adjudican al estres que implica vivir en otro planeta, su entrega a esas sustancias.

Sus borracheras no fueron suficientes para aplacarlo. Apareció en películas donde hizo gala de su fervor por la bebida. Sabía que ello precipitaría su caída en un abismo casi tan profundo como los que hay en los mares de su planeta de origen.

Entonces, su voz se rompió. Él dejó de beber alcohol y siguió cantando. Ni siquiera Tom Waits tiene una voz tan ronca como la del alienígena José José.

Manifiesto de la cocina futurista

– Agú, Marinetti, ¿Quieres compotita de pasta?- Le dijo Vicente Huidobro al pope del futurismo, burlándose de él porque prefería un automóvil que a una mujer, cosa que no era digna de poetas (Huidobro se tomó muy en serio el gremio de la poesía y por eso peleó con uno de los jefes del gremio, Pablo Neruda)

Marinetti no le contestó, ya todo lo había dicho en el manifiesto de la cocina futurista, que data de 1930 y va en contra de un precepto tan mentado como el de la tradición culinaria, obedeciendo a la tradición de rupturista de las vanguardias. 

A contrapelo del ideal platónico  del italiano que debe comer ingentes candidades de pasta, el escrito propugna por la erradicación de ese alimento que llena las barrigas y no permite que la gente sea ágil, la cualidad más importante que tendrá un pueblo para dominar el mundo futuro.

Marinetti da ejemplos de algunos platos futuristas y establece un nexo entre el escenario donde se come con la comida. Cada alimento  deberá estar sustentado por los conocimientos de la química y, lo mejor de todo, no habrán de usarse ni cuchillo ni tenedor.

Acá puedes leer el manifiesto

Steampunk en spanishpunk

Steamy Luis

El último número de la revista digital MiNatura, viene dedicado a un género que nos fascina a muchos fanáticos de la ciencia ficción y que atrae al lector profano por su singular temática: el steampunk. Se destaca al estar destinado a un público hispano, para los cuales el género es casi inédito.

El steampunk, heredero directo del cyberpunk, se caracteriza por pensar que otro futuro, en realidad otro presente, fue posible; por esta razón, es asociado generalmente con el retro-futurismo, aunque el steampunk esté enfocado principalmente a la época victoriana y los horizontes fantásticos de la revolución industrial.

Esta edición, dirigida por Ricardo Acevedo E. y Carmen R. Signes Urrea, nos ofrece un índice de lujo en donde se juntan autores clásicos, observados con el catalejo steampunk, como Albert Robida, Julio Verne y H.G. Wells, hasta autores contemporáneos como Neil Stephenson, Phillip Pullman, Paul Di Filippo y Tim Powers; autores hispanoamericanos conocidos en el género de ciencia ficción, como Tanya Tynjälä y Jorge Zarco, alternados por una gran variedad de autores noveles de la región.

En definitiva, que MiNatura se ha fajado en publicar una revista que seguro disfrutarán conocedores como curiosos del steampunk, y no vale perdérsela. Además es gratis y compartir, en esta oscura época de censura, es necesariamente sabroso.

Pulsa aquí para descargar la Revista Digital miNatura 116 en .pdf

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