Despolitización de la tecnología. El Open Source, el movimiento que está dejando de ser movimiento.

Por Iván Terceros. 

Publicado originalmente el 6 de octubre de 2013, en facebook. 

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Mi amigo Luis Cermeño en una de sus sagaces observaciones a las publicaciones que comparto ocasionalmente por redes sociales me hizo notar algo que a primera vista se entiende muy inocentemente pero que en el fondo articula toda una corriente de pensamiento político atrayente y peligroso que a pesar de tener un gancho “vanguardista” encierra en si la vanguardia de un “conformismo pragmático” que dice que el mundo ya está terminado, el consumo ha ganado con Open Source y ya no se habla a la gente más de libertad.

Precisamente la publicación titulada “30 años de GNU: La historia e influencia del Software Libre” publicada en Fayerwayer.com que a pesar de colocar una nota de “puristas abstenerse” es muy difícil no seguir el hilo de la lectura. En concreto la cita es la siguiente:

Me tomaré la libertad de hablar indistintamente de Software Libre y Código Abierto (Open Source). Los puristas pueden dejar de leer en este párrafo, para el resto los invito a entender el Software Libre o de Código Abierto como aquel cuyo código es visible y modificable por quien quiera hacerlo, aquel software que se puede regalar o vender libremente, aquel software que permite construir en conjunto lo que nos interesa a todos, y construir sobre él lo que le interesa a cada uno en particular. Hacer una distinción entre ambos a estas alturas es hilar fino, o como bien dijo Miguel de Icaza, discutir si somos parte del Grupo de Liberación de Palestina o del Grupo Palestino de Liberación. (1)

Analizar esto es verdaderamente apasionante. En principio analizando las analogías políticas que menciona entendemos que si bien puede existir movimientos que tienen una superobjetivo común estas no son carentes de una historia dinámica y que durante ella han sido influidas y han influido a todo el entorno político más allá de sus límites naturales de acción discursiva, me explico.

Por ejemplo, si en la década de los 70’s en América Latina hemos visto el surgimiento de varios partidos de izquierda (2) que han sido una espina en el zapato en varias ocasiones para las dictaduras militares continentales articuladas, estas han pasado en la década de los 90 a convertirse en soportes de justificación social y política para instaurar los planes estructurales neoliberales que azotaron a la región. Lo que indico es, que si bien estos movimientos han partido para enfrentar un problema común (la dictadura) no se los puede explicar en el presente sin pensarlos históricamente dentro de su complejidad, sino tendríamos una narración plana de la historia que nos llevaría a las simples comparaciones.

La  misma serviría para analizar a ambos movimientos tecnológicos “progresistas”, Software Libre vs Open Source, que si bien en uno de los casos (el primero) ha concluido en tomar una posición políticamente incómoda para estados y corporaciones al embanderar ideas y proyectos como la GPL3, la negación total de software propietario, la no negociación con empresas contrarias a los principios y la denuncia del control político- económico y psicológico de las nuevas generaciones mediante los programas y herramientas de enseñanza privativas de Microsoft entre otras, presentando mediante Stallman un panorama distópico del futuro si continuamos en el status quo no sólo tecnológico.

Por otro lado está la posición políticamente correcta del progresismo tecnológico que indica el mercado es perfectamente compatible con la comunidad (no lo voy a negar), pero que esta unión en su forma “aceitada” (como un coche) funciona a partir de la renuncia consciente de la parcialidad de nuestras libertades. Hasta ahí no hay una gran novedad para satanizarla, nuestras democracias funcionan mediante el mismo principio. Por ejemplo el renunciar a algunas de mis libertades para el funcionamiento eficiente del sistema de convivencia, digamos la prohibición de la tenencia de amas (que cualquier país “civilizado” la dispone) evita que nos matemos los unos a los otros y por tanto la economía se caiga, a menos que la venta de armas se convierta en negocio y que mi libertad se convierta en mi lápida generando así una sociedad perversa. Ahí está el punto.

La renuncia de la intención de las libertades por parte del Open Source, ha servido en la mayoría de los casos para alimentar al movimiento general “progresista” tecnológicamente hablando, al darle ánimos gracias los éxitos sociales alcanzado y dar esperanzas a las jóvenes generaciones de que otro sistema de negocios es posible, pero todo esto mediante en algún tiempo mediante la bandera común de la libertad. El problema está cuando la super idea de “alcanzar la libertad” se somete incondicionalmente al pragmatismo, lo cual lleva a abandonar la figura de la libertad como principio fundamental de los rastros del movimiento. Por favor para entender mejor esta idea sugiero leer “Rebelión en la Granja” (3).

Hasta hace unos años, los productos provenientes del Open Source nos hacían referencia a la libertad implícita y al movimiento social que estaba en su complejidad tras el, si bien llegaba solo a la tan discutida élite de hackers, desarrolladores, “nerds” y los nacientes académicos de la tecnología-sociedad, el discurso se justificaba que mediante la influencia de los recursos de los beneficios del mercado se podía extender el discurso mediante el “buen producto”. Ahora que Android ha llegado a los bolsillos de medio planeta ¿Quién rayos habla de la libertad?. !Nadie! o por lo menos no la gente a la cual era el objetivo llegar. Hemos cambiado los principios por el pragmatismo.

Y precisamente es pragmatismo nos está condicionando generacionalmente, por ejemplo, un adolescente compra un celular con Android, el desarrallodor hace una aplicación para tomar fotos, la empresa gana dinero directa o indirectamente, tienen éxito, luego las empresas de software privativo se dan cuenta que su modelo no funciona, cambian el discurso, incorporan código fuente, lo alimentan le colocan sus condiciones, hacen que el adolescente consuma su aplicación que obliga al desarrollador a usar librerías con condiciones, la empresa gana dinero, todo sigue siendo OpenSource, todo funciona bien, pero en el fondo ya no hay movimiento, ya no hay libertades que defender, solo se quiere que el producto funcione, hemos despolitizado al movimiento y lo peor es que estamos creando una generación tecnológicamente despolitizada que puede tener consecuencias políticas – sociales generales y al parecer ha construido un sujeto histórico, el geek.

El famoso geek es un ser pervertido de la tecnología que ha agarrado la historia y la cultura del movimiento hacker le ha chupado su esencia rebelde y la ha vomitado sobre sus fracasos despojándola de su potencia transformadora y pasó ha convertirse en una especie de lumpen tecnológico con un nombre bonito, Pero esa es también nuestra culpa, hemos empezado a glorificar la tecnología como una cosa, al punto de que nos la hemos creído, hemos asociado al ser inteligente con el gadget y lo hemos vuelto consumista, en una identidad consumista que usa los productos de nuestro movimiento sin los principios del movimiento. Y ahora el mundo está lleno de geeks que a nombre de la eficiencia de sus dispositivos y de su seguridad acepten o no les importa que la NSA los vigile.

Pero por el otro lado tampoco voy a defender completamente todo el discurso de la FSF, yo uso Ubuntu porque me es más práctico, entiendo los problemas del estado, las empresas y la gente para romper sus esquemas de prácticas, conocimientos y usos, se que esos productos son aceptados por la gente, no veo otro camino salvo un autentica revolución si queremos radicalizarnos en las migraciones. Pero mientras tanto pienso hay que usar las mejores herramientas que tenemos disponibles, pero por favor sin perder el objetivo, hay que decirlo claro que este movimiento es un movimiento rebelde, rebeldía busca, quiere transformación pero no solo de comprar y usar tecnología sino es un movimiento que busca que el ser humano domine su creación en el sentido de la comunidad y no que la creación la domine y la descomunice. Hay que volver a repolitizar la tecnología, hay que volver a poner incómodos a los que se han vuelto conservadores.

Soberanía tecnológica, descolonización por supuesto que hay que hacerlo, pero quizá haya que parar un ratito, un segundito, volver a pensar quienes somos, de donde venimos, donde estamos, que hemos hecho y volver a cuestionar.

1. http://www.fayerwayer.com/2013/10/gnu-y-su-influencia-en-los-ultimos-30-anos/

2. Progresistas desde el punto de vista los sovieticos, rebeldes desde el punto de vista de los dictadores y conservadores desde el punto de vista de las izquierdas post muro de Berlin.

3. www.upf.edu/materials/fhuma/hcu/docs/t3/art/art27.pdf

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Ivan Terceros (Bolivia): Sociólogo,  Gamer, Cine, Activista Software Libre y las causas de esta. Genio experimental, inútil en cuestiones prácticas y convencionales.

Twitter: @ivntres

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