A propósito del 11 de octubre, Día para Salir del Closet

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Ayer se celebró el Coming Out Day o el Día para salir del closet. Ese día tiene como objetivo, entre otros, tomar conciencia sobre la importancia de salir del  closet. Sin embargo, creo que es necesario pensar el closet y preguntarse que implica estar en él o salir de él.

Salir del closet es declarar abiertamente la homosexualidad de uno. El closet ha sido encasillado como un lugar frío y oscuro –contrario a la tierra del arcoíris, donde corren efebos desnudos y se escucha a Madonna y a Britney Spears, donde para entrar hay que vestirse de marca y pagar cover a la entrada– y en el que se han quedado metidas las personas que no son capaces de admitir su orientación sexual diversa. Salir del closet se ha convertido en un acto de valentía. A aquellos que se han quedado en el closet se les ha puesto la etiqueta de cobardes e incluso de ser falsos, de no reconocerse y no valorarse si mismos ante las demás personas.

Salir del closet no es algo fácil. Para muchas personas reconocer abiertamente ante la familia, los amigos, los compañeros de trabajo o el público en general que se es gay o lesbiana, o trans u otros, les lleva años de concienzudo cuestionamiento. Algunas personas no le hallan el verdadero beneficio y se quedan en él. Así mismo también hay personas para quienes es mejor estar afuera del closet porque les trae beneficios, posibilidades y privilegios, e incluso se sienten más genuinos y más fieles a sí mismos (ya sea porque encuentran sus verdaderos amigos, se sienten libres o también conozco el caso de varias ciudades en Colombia donde para triunfar en  las artes hay que ser gay).

Ya sea como algo positivo o negativo, es importante observar dos aspectos importantes del closet:

Primero, cuando una persona es gay, nunca está totalmente segura de estar adentro del closet, porque no tiene la certeza de haber ocultado a ciencia cierta su homosexualidad. Cuando una persona dice que es gay siempre hay alguien que responde “ah si yo ya sabía, yo ya me había dado cuenta, se le nota”. Tampoco es posible estar totalmente afuera del closet porque cuando ha existido la menor sombra de duda sobre la heterosexualidad de una persona, las otras personas ya habrán construido mitos que seguramente no corresponderán con lo que uno verbaliza y cuenta o con lo que uno ha vivido. Y siempre habrá gente para quienes el poder de la negación es tan grande que no quieran ver o creer que alguien es gay o lesbiana o trans o intergénero. También hay gente que no bota pluma entonces no se le nota, por lo tanto otras personas no le creen. Así, el closet se nos revela como un lugar contradictorio, en el que no se puede estar ni totalmente adentro ni totalmente afuera.

Segundo, el closet es un “producto de complejas relaciones de poder” (Halperin 2000, 56) y estar en el closet es una estrategia de protección. Cuando la gente está en el closet, es porque aspira a protegerse de las “formas diversas y virulentas de descalificación social que uno sufriría si se conociera públicamente su orientación sexual”. Esto implica, que contrario a la creencia popular, salir del closet no es abandonar un estado de esclavitud para entrar a un estado de libertad y de autonomía. Salir del closet es ciertamente un acto de valentía y de auto reconocimiento, pero no es sólo eso. Salir del closet, asumirse frente a otros como gay o lesbiana es exponerse a un conjunto de “peligros y constreñimientos”, es convertirse en “una pantalla sobre la que los straights pueden proyectar todas las fantasías que tienen sobre los gays” o los otros no heterosexuales” (Halperin 2000, 56). Salir del closet es quedar marcados irrevocablemente.

Enfrentarse a la normatividad, salirse del closet, o quedarse en él, son posiciones totalmente válidas. No todo el mundo tiene la necesidad ni considera que poner en discusión pública su sexualidad sea un punto importante. No todo el mundo piensa que vale la pena. Salir del closet es un acto de valentía, así como lo es también quedarse en él y verlo como una opción consiente. Por eso con este post invito a hacer un análisis de las dos posiciones, con sus complejidades y con sus dificultades. Ya sea que usted quiera quedarse en él o salir.

Referencias

Halperin, David. 2000. La política queer de Michel Foucault. San Foucault. Cordoba: Cuadernos del litoral 35-146

Sedwik, Eve. 1990. Epistemology of the Closet. Los Angeles: University of California press.

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About LoloelRolo

Soy un artista plástico con ínfulas de escritor. Tengo una maestría que me hace culturalista. Ser cursi es mi pasión y stalker es mi emoción. Soy autor de una tesis sobre blogueros en Colombia. Me la paso leyendo blogs y escribiendo sobre sus autores.

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