El barrio pobre más alto del mundo: Torre David en Caracas

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El panorama de la ciudad de Caracas se ha transformado radicalmente. La ciudad, fundada entre las montañas para protegerla de los piratas, pasó de ser un villorrio pequeño a una de las capitales más afamadas de Latinoamérica. Sin embargo, de la ciudad llena de desarrollos arquitectónicos planteados a gran escala por el dictador Pérez Jimenez en la década de los cincuenta ya no es posible reconocer gran cosa. Caracas se ha transformado en lo que muchos describen como una ciudad fallida y tal vez el signo más evidente de esa transformación es la Torre David. La torre se erige en el centro de la ciudad, aledaña a sus estructuras más modernas y en ella han encontrado lugar realidades diferentes: la torre es el sueño más alto del desarrollo capitalista, es también el resultado del colapso del sistema bancario a finales del siglo y la consecuencia de la crisis habitacional y de las políticas de tolerancia a la invasión que se dieron durante la presidencia de Hugo Chávez. Todo esto originó lo que se conoce como la comuna (o favela) más alta del mundo.

La Torre David está localizada en el centro de Caracas junto a la torre Mercantil y a cuadras de distancia de los edificios más altos de la ciudad en los que funcionan oficinas del gobierno. Las torres fueron el sueño y deben su nombre a David Brillembourg, un banquero venezolano que hizo fortuna gracias al petróleo durante la década de los setenta. Brillembourg inició la construcción de la torre esperando que se convirtiera en el complejo financiero central de Venezuela. El banquero murió en 1993 y al poco tiempo de su muerte la construcción de la torre se detuvo por la crisis bancaria que derrumbó la tercera parte de las instituciones financieras del país. La construcción de la torre –terminada hasta el momento en un sesenta por ciento– se detuvo y nunca se reanudó.

La Torre David es visible desde cualquier punto de Caracas y compite en luminosidad con los demás hitos arquitectónicos de la ciudad y con el cerro del Ávila. Vistos desde lejos y a vuelo de pájaro, los cuarenta y ocho pisos de la torre no parecen tener nada anormal, pero al acercarse comienzan a hacerse más evidentes las anomalías del rascacielo. Hasta hace una década las fachadas de la torre estaban totalmente cubiertas de paneles refractivos que, con el transcurrir del tiempo han ido desapareciendo. Desde abajo comienzan a verse nítidas las ventanas que han sido tapiadas, la fachada que ha sido alterada y la presencia de unidades residenciales barriales en los pisos altos. Estas alteraciones en la estructura se han venido dando desde que, en octubre de 2007, un grupo de cientos de hombres, mujeres y niños invadieron la torre dirigidos por un grupo de ex-convictos.

Para el momento en que Chávez asumió la presidencia de Venezuela en 1999 el centro de Caracas ya estaba en decadencia. La torre estaba en manos del Fondo de Garantías de Depósitos pero cuando el gobierno intentó venderla nadie hizo una oferta y falló así también el plan de convertirla en la nueva alcaldía de Caracas. Aparentemente ni el gobierno de Chávez ni la alcaldía de Caracas aprobaron una invasión oficial de la torre, pero tampoco han existido esfuerzos oficiales para clausurarla o para renovarla o para reubicar a las personas que desde hace siete años viven allí.

El jefe de la Torre es un ex-convicto convertido a evangélico, pastor de la iglesia que allí funciona. Alexánder “El Niño” Daza es un partidario de Chávez quien ejerce como presidente de la que es desde el 2009 una cooperativa habitacional llamada Caciques de Venezuela, R.L. Daza y un grupo de quince coordinadores se encargan de la gestión del edificio. En 121.000 metros cuadrados, se distribuyen las familias que allí habitan, así como nueve pisos de parqueaderos para carros, un piso para motos, bodegas, una librería, una heladería, un cibercafé, guarderías, dos talleres de costura, una cancha de baloncesto y una peluquería. La torre está ocupada hasta el piso 26 y no cuenta con ascensores. El agua es suministrada a los pisos de la torre por medio de bombas, una tubería y una manguera en cada piso. Cada familia que habita en la torre debe pagar una cuota de administración mensual de 150 bolívares por luz y vigilancia. En la entrada de la torre hay una caseta que funciona las 24 horas y en la que se entregan tarjetas numeradas a los visitantes. Allí habitan enfermeras, guardias de seguridad, conductores de autobuses, comerciantes y estudiantes. También habitan desempleados y ex-convictos, refugiados sin techo que encontraron en la Torre un refugio y un lugar donde dar solución a su necesidad de habitación.

El encuentro entre la pobreza y el símbolo del desarrollo capitalista (abandonado) ha generado una serie de dinámicas al interior de la estructura que poco a poco han ido saliendo a la luz. Lo que sucede al interior de Torre David ha despertado el interés de periodistas e investigadores. Los habitantes de Caracas tampoco se quedan mudos ante la monumental barriada. Para los partidarios oficialistas la torre es un símbolo de la conquista de los pobres y del socialismo sobre el capitalismo salvaje. Por esto la Torre David es vista como un motivo de orgullo. Por el contrario, para otros sectores de la población  y para muchos de los habitantes de la ciudad y del barrio la torre es un nido de delincuencia, un síntoma del mal gobierno y un motivo de vergüenza. Lo cierto es que Torre David y todo lo que allí sucede ha transformado el barrio y se mantenido en el panorama de Caracas como un faro inquieto.

Acerca de la Torre David existe una crónica magistral publicada en la edición del 21 al 28 de enero de 2013 del New Yorker escrita por Lee Anderson. La crónica es una clase de historia sobre Venezuela, Caracas y la torre escrita por un periodista que ha seguido de cerca el proceso político venezolano.

Las crónicas en inglés y en español se pueden leer aquí:

http://www.newyorker.com/reporting/2013/01/28/130128fa_fact_anderson

http://prodavinci.com/2013/01/28/ciudad/el-poder-y-la-torre-por-jon-lee-anderson/

Durante los últimos años también se han producido documentales e investigaciones acerca de la torre y sobre las dinámicas que allí han generado sus habitantes:

@loloelrolo

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About LoloelRolo

Soy un artista plástico con ínfulas de escritor. Tengo una maestría que me hace culturalista. Ser cursi es mi pasión y stalker es mi emoción. Soy autor de una tesis sobre blogueros en Colombia. Me la paso leyendo blogs y escribiendo sobre sus autores.

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