Archive | octubre 2014

La luna y las estrellas según Fray Luis de Granada

Retrato_de_Fray_Luis_de_Granada

Unas son de cal y otras son de arena pero ¿cuál de las dos es la triste?¿ La arena es el subterfugio de la alegría? ¿Es la cal viva la materia muerta que resucita a las desdichas? Tanto la cal como la arena son tristes, responden muchos navegantes sedientos que mueren entre el desierto salino de la calma chicha de altamar ;  sus movimientos, los de esos moribundos, sus inspiraciones y expiraciones, sus reflejos tenues, sus estallidos menguantes, evocan la energía de la vida que captó Fray Luis de Granada, el escritor español del siglo XVI, para narrar al universo con una metáfora más compleja que la matemática. En su libro “Introducción al símbolo de la fe”, se ocupa de los cuerpos celestes y de la presumible felicidad de las estrellas, inflando la tristeza de quienes las otearon en esos tiempos donde los telescopios fueron hechos con amoríos y escarceos místicos.

Triparevic, el cartero de los balcanes que leyó, con la devoción que sólo puede dispensar el  odio, al genocida Karadzic y escupió a la cara a Limonov, no por su paneslavismo  sino por su pedantería de corte político que lo semejó más a Putin que a los desvaríos drogadictos de Bulgákov, decía que cada vez que se cayera en una profunda depresión- tan parecida a la calma chicha de altamar –  había que mirar al cielo y después leer a Fray Luis de Granada. Lo afirmaba porque con ese ejercicio, la desazón toma dimensiones abisales y ya no hay tiempo para seguir deprimido por nimiedades, ni siquiera las que atañen a la humedad de los genitales, hasta evocar cualquier tristeza pretérita como un tic de la dicha.

Es por eso que les traemos para este viernes de terror, lo más espantoso que puede pasar: la ternura nacida de una tristeza cansada de estar triste. Disfruten, pues, de esta eucaristía con las estrellas y la luna hecha por Fray Luis de Granada:

De la luna y estrellas

La luna es como vicaria del sol: a la cual está cometida por el Criador la providencia de la luz en ausencia del sol; porque estando él ausente, y acudiendo a otras regiones a comunicar el beneficio de su luz, no quedase el mundo a escuras. Y así él mismo es el que la provee de luz para este ministerio, tanto mayo, cuanto ella lo mira más de lleno en lleno. Tiene este planeta entre otras propriedades notable señorío sobre todas las aguas y sobre todos los cuerpo húmidos; y señaladamente tiene tan grande jurisdicción sobre la mar, que como a criado familiar la trae en pos de sí; y así subiendo ella, cresce; y abajándose ella, se abaja. Porque como se dice de la piedra imán, que trae al hierro en pos de sí, así a este planeta dió el Criador esta virtud, que atraiga y llame para sí la mar, y siga el movimiento della. De suerte que este planeta tiene unas como riendas en la mano, con que se apodera deste grande elemento, y lo rige y trae a su mandar. De aquí nascen las mareas que andan con el movimiento de la luna, y que sirven para las navegaciones de un lugar a otro cuando falta el viento, y para los molinos de la mar que se hacen con ellas; y sobre todo, con este movimiento se purifican las aguas, las cuales no carecieran de mal olor, y mal mantenimiento para los pesces, si estuvieran como en una laguna encharcadas sin moverse. Mas no sólo en la mar, sino también en todas las cosas húmidas tiene especial Leer Más…

Burroughs frente al Monumento a Bolívar y San Martín en Guayaquil

Romance en Guayas. Foto tomada el 10 de agosto de 2013 durante la depresión ecuatorial

Romance en Guayas. Foto tomada el 10 de agosto de 2013 durante la depresión ecuatorial

Como hace 60 años William Burroughs lo hizo, cuando estuve frente a la estatua de Boliviar y San Martín me fue imposible no detenerme en la evidente tensión sexual entre ambas personalidades,  el gesto de cortejo y la atracción sado infundada por las vestiduras militares. ¿Todo el mundo habrá reparado en esta escena romántica como lo hicimos Burroughs y yo? ¿Era la intención explícita del artista hacer aparecer el amor en esta escena histórica? ¿O solamente habrá que estar muy triste y perdido en Guayaquil como para tergiversar de ese modo el momento en que Bolivar y San Martin se reparten Sudamérica y que la historia oficial  nos ha narrado de una manera tan aséptica?

He aquí el fragmento de Burroughs frente al monumento:

Lee caminó hasta un pequeño parque. Había una estatua de Bolivar, a quien Lee llamaba ‹‹El Libertador Tonto›› , estrechando la mano a alguien. Ambos parecían cansados e indignados, y escandalosamente maricas, tan maricas que te escandalizabas. Lee se quedó mirando la estatua. Entonces se sentó en un banco de piedra que daba al río. Todos lo observaron mientras se sentaba. Lee les devolvió la mirada. Él no tenía la resistencia americana de mirar a los ojos de un desconocido. Los otros apartaron la mirada y encendieron cigarrillos y reanudaron la conversación entre ellos. Lee se quedó allí sentado contemplando el río sucio y amarillo. No se veía ni a tres centímetros por debajo de la superficie. De vez en cuando un pez diminuto brincaba delante de un barco. Había pequeños y elegantes veleros del club náutico, con mástiles huecos y hermoso diseño. Había piraguas con motores fuera de borda y camarotes de cañas de bambú. En el centro del río estaban amarrados dos acorazados viejos y oxidados: la armada ecuatoriana. Lee estuvo allí sentado toda una hora; después se levantó y regresó caminando al hotel.

En: Marica
Traducción: Mariano Casas.
Editorial Anagrama.

Nabokov y la literatura soviética

Vladimir

En Nabokov hay claroscuros: el filisteísmo con el que define “lo filisteo” lo ubican en esa recua de críticos que hoy día se ocupan de ser  “corrosivos” y cínicos, pero también cuenta con momentos en que defiende ese encuentro con lo irracional de lo que él entiende como buena literatura y da paso a perspectivas que rompen con los manifiestos gremiales y credos estéticos del “buen escribir”. El extracto que a continuación les presentamos pertenece a los apuntes introductorios que hizo el escritor de su curso de literatura rusa, impartido a estudiantes de Estados Unidos:

Es difícil abstenerse de ese respiro que es la ironía, de ese lujo que es el desprecio, cuando se pasa la vista por la ruina a que unas manos sumisas, tentáculos obedientes guiados por el abotargado pulpo del Estado, han conseguido reducir cosa tan fiera, tan caprichosa y libre como es la literatura. Aún más: yo he aprendido a atesorar mi repugnancia, porque sé que reaccionando tan vivamente conservo lo que puedo del espíritu de la literatura rusa. Después del derecho a crear, es el derecho a criticar el don más valioso que la libertad de pensamiento y de expresión puede ofrecer. Ustedes, que viven en libertad, en ese campo abierto espiritual donde nacieron y se criaron, acaso tenderán a ver, en las historias de una vida carcelaria que les llegan de tierras lejanas, las noticias exageradas que va sembrando el fugitivo sin aliento. Un pueblo para el cual escribir libros y leerlos es sinónimo de tener y expresar opiniones personales, juzgará inverosímil que exista un país donde dese hace casi un cuarto de siglo la literatura no tiene otra función que la de ilustrar los anuncios de una empresa de tráfico de esclavos. Pero aunque no crean ustedes en la existencia de semejantes condiciones, podrán al menos imaginarlas, y una vez que las hayan imaginado apreciarán, con otra pureza y otro orgullo, el valor de los libros de verdad, escritos por hombres libres para que hombres libres los lean.

Tomado de “Curso de literatura rusa”. P. 31-32, traducido por María Luisa Balseiro. Ediciones B

Señores pasajeros, soy victima del cosmos

Por Fernando Zuárez-Obando

F1

Señores pasajeros, disculpen mi intromisión, no es mi gusto ni deleite pedir monedas en el trasporte público, pero de mis manos cuelga la necesidad y de mi boca surge el hambre, no tengo más alternativas, soy el hazmerreír del universo, soy víctima del cosmos, soy la herida de la inconmensurable estocástica, soy la llaga de la perfidia de los rayos sin control.

Vean ustedes lo que cuelga de mi vientre, una bolsa,  un saco de plástico, una alforja diseñada por los médicos. Sí señores, una bolsa cuelga de mi vientre porque cago por la barriga y no por el culo,  es mi cuerpo más raro que un mono con platillos, es mi panza la boca de un averno cloacal del que nunca hubiera sabido, si no fuera por los rayos que atravesaron mi inocente tez.

Soy lo que ven, gracias a los doctores, soy el que soy, el que puede ver lo que siempre fue un espectáculo privado para el retrete, veo mis excretas y mis heces brotar de las entrañas, nacer de las vísceras de mi existencia. Soy un hombre apresado a la bolsa de mis desechos.

Sí no les gusta lo que ven, imagínese lo que para este hombre ha sido, limpiar la boca de mis tripas; figúrese lo que para mí es, presenciar que la dulce milojita y los liberales, que en un instante deleitan ojos y paladar, se convierten ante mis sentidos en materia orgánica, abono útil  para las maticas, abono maloliente que aquí mismo les enseño. Sí mis señores queridos,  aquí les traigo lo que más desprecian, la bazofia envuelta en la anatomía de un hombre burlado por el bisturí y estafado por las promesas de un nuevo despertar.  Les traigo el grotesco espectáculo,  para persuadirlos, a ustedes señores pasajeros, de ofrecerme las monedas para vivir.

Así uso mis desechos, para obtener monedas con que  comprarme la miloja, los cigarrillos y la leche pá los niños. Sí señores, ustedes me observan con enfado y con enojo, aquí ven al pordiosero de anatomía alterada, se percatan asqueados que mi morfología es repulsiva a las vistas y al olfato, señalan con su indiferencia el espectáculo de mi deformidad, yo solo espero que esta noche, en el calor de sus casitas y  su hogar, le cuenten a sus hijos, a sus abuelos o a su madre, que hoy vieron a un hombre con el culo al lado del  ombligo.

No fui así siempre, fue culpa del cosmos que propaga su energía por el universo, era yo un cualquiera con el culo bien puesto, igual a todos ustedes, mi culo entre las nalgas, mi ojos hacia a las estrellas, mi mente esperando visitantes, mi cuerpo acostado en la Peña de La Juaica, mirando hacia el abismo,  cayendo hacia la nada, pensando en la abducción, cuando sin saberlo, un rayo cósmico visito la tierra, atravesó la atmosfera, se dirigió a la Peña y justo cuando una célula de mi colon había decidido dividirse, el rayo, con sus partículas subatómicas se encarnizo con mi intimidad genética e hizo transformar mi esencia biológica.

Leer Más…

Memecuento bacteriano

 

En la senda de experimentación literaria, como siempre avant garde:

 

gorila keke

 

Tardes sin parques (Héroes Decadentes – FVR)

Héroes decadentes

 Francesco Giuseppe Vitola Rognini

Hoy presentamos:

Tardes sin parques

Ilustración Roberto Rodríguez “Hereje”

Ilustración Roberto Rodríguez “Hereje”

Don Fulgencio Martínez declara frente a los jueces encargados de su caso. La señora Magali Rodríguez es su vecina y demandante.

Don Fulgencio es sentenciado a dos meses de cárcel, pero por ser de la tercera edad se le cambia el tiempo por una multa severa. El caso se basa en un hecho observado: el señor dejó que su perro defecara en el antejardín de la señora, quien desde una de las ventanas del segundo piso de su casa, llamó la atención del señor. Él la ignoró. Después rectificó diciendo tener mal oído. La señora Magali llamó a los policías y estos lo arrestaron. El perro es llevado a la perrera, esa noche fue sentenciado a muerte lenta.

Leer Más…

El síndrome del pedestal (décima entrega)

Presentamos un nuevo capítulo de la novela “El síndrome del pedestal” escrita por Ernesto Zarza González (erzagon@gmail.com). Acá podrán leer la entrega anterior.

Otto_Nicolai

X.

 

Suenan acordes de “Las alegres comadres de Windsor”, autoría de Otto Nicolai.

 

“El mundo es maravilloso y lleno de misterios. Y, no obstante, se pasa uno cuatro horas hablando de nada.”

ALDOUS HUXLEY, ‘Contrapunto’.

-¿Se da cuenta, socio, de por qué digo que esa niña está loca? –le decía Mateo a Enrique Salas en una ocasión, en la que se encontraban en “Mi Recoveco”, refiriéndose a Carolina, mientras se disponía a destapar otro litro de cerveza.

            – Hombre, socio, eso lo deduce cualquiera después de haber dedicado un pequeño instante a conversar con ella –respondió el aludido haciendo uso de la frecuente disposición a la pretendida sapiencia de la que siempre deseaba hacer acopio-. Yo, por ejemplo, desde la primera vez que entré acá y la vi lo supe sin tener que haber intercambiado una palabra con la pelada; al notar su enfermiza obcecación por Federico lo  constaté. Claro está que después, cuando se olvidó del hijo para pretender atrapar al padre, fue que me percaté de que hasta el más obtuso de los seres humanos hubiera podido pasar por un eminente fisonomista si tenía a la ‘Flaca’ como objeto de estudio.

-Tiene razón –dijo Mateo sonriendo-, tiene toda la razón. Incluso las estúpidas que tengo acá se ha dado cuenta de lo desviada que está la pobre, y lo digo sin ánimo de ser condescendiente o algo por el estilo, ya que una puta como ésta se merece, en el fondo, la suerte que ha tenido. Como usted acaba de decir, cuando estaba recién llegada quería violarse a mi hijo por encima de todo, aunque todavía andaba tragada de su propio padre; todos nos dábamos cuenta de lo obsesionada que se encontraba con Federico…

– Y el tipo sin pararle bolas –interrumpió Salas.

– ¡Qué bolas le va a parar si sabe que es una puta! –exclamó Mateo con el dejo de desdén que había hecho tan característico cada vez que se refería a una de sus empleadas-. Pero en verdad era un poco deprimente ver ese espectáculo…

– Siempre pensé, y se lo dije en más de una ocasión, que era perjudicial para usted tener a sus hijos acá en el negocio –expresó Enrique, cortándole, una vez más, la palabra a su interlocutor-. Iván únicamente se dedicaba a celar a Larisa, en tanto que Carolina y la ‘Enana’, aquella del tatuaje de araña en el brazo, se peleaban por Federico; así ninguna trabajaba.

Leer Más…

A %d blogueros les gusta esto: