Spiderman pesa ciento veinte kilos, y tiene úlceras (Héroes Decadentes – FVR)

Esto no es tierra para superhéroes.

Francesco Giuseppe Vitola Rognini

Héroes decadentes

Segunda parte: Superhéroes fuera de foco

Spiderman pesa ciento veinte kilos, y tiene úlceras

Spider man pesa 120 kilos...

Hace algunos años me extraditaron por tráfico de telaraña radioactiva, por lo que me escondí en este pueblo con cara de ciudad, donde también contraje disentería.

Ahora, después de curarme con recetas de brujos, y luego de mucho automedicarme peso ciento veinte kilos y vivo con una úlcera sangrante que no me permite probar gota de picante. Llegué a esta ciudad por recomendación de Superman, un extraterrestre que se hace pasar por humano. Él veía en mí una competencia como periodista y porque soy un héroe con mejor sentido del humor. Ahora me doy cuenta, pero en aquellos días lo vi como la oportunidad de hacer algo de corresponsalía en un país conflictivo, a la vez que hacía dinero fácil traficando cualquier cosa. No sé Superman, pero yo tengo que comer, y como superhéroe no ganábamos nada. Desde hace años tráfico lo que se pueda. Vivo en Bellaquería, tengo un penthouse desde el que puedo ver el río y el mar. Sigo teniendo superpoderes pero ya casi no los uso. El tiempo es oro y ya no lo pierdo ayudando a otros si no recibo nada a cambio. Mi sentido arácnido lo uso para evitar malos ratos, principalmente atentados y redadas de la ley. La falta de acción es un factor que empeora mi estado físico, en Manhattan los rascacielos ofrecen un excelente ejercicio de escalada, salto y columpio. Aquí sólo hay edificios en una parte de la ciudad, y el más alto no llega a los veinte pisos. Es aburrido. El barrio se llama Villa Pretenciosa, y aunque es bonito el sector, es tan aburrido como los planes de ocio que ofrece Bellaquería. A veces, vuelvo a usar los poderes, a columpiarme de la red desde un edificio a otro. Eso suele ser en las madrugadas, cuando he bebido, y generalmente lo hago sin ropa o con un pantaloncillo en vez de máscara. Afortunadamente en esos episodios alcohólicos no puedo ir más lejos de la zona con edificios, que son solo unas cuadras a la redonda de donde vivo. El resto de la ciudad está plagada de edificios de cinco pisos. Además, todos los postes de luz están enredados de cables y conexiones fraudulentas que más de una vez me pasaron alto voltaje. Esto no es tierra para superhéroes.

 Lo más interesante que se puede hacer es subirse al techo de un bus y dejarse llevar hasta el puerto, por la carretera a ochenta kilómetros por hora. Cuando estaba recién llegado, me resultaba exóticamente divertido. Pero el calor extremo y la vestimenta de maya ajustada, de la que todos se burlaban, me hizo dejar la estupidez. Compré un apartamento, invertí, engordé, lo demás es historia.

Mis hijos hace mucho se fueron usando la nacionalidad del norte, ellos trabajan como superhéroes de tiempo completo, pero a ellos sí les pagan. Desde que las políticas militares resultaron fracasos monumentales han optado por invertir en seres capaces de inspirar bondad en las naciones enemigas. Mis hijos no me hablan desde que cubrí el cielo del aeropuerto con telarañas, luego me fui a casa y me olvidé del asunto. Nunca perdonaron  que en medio de una borrachera hubiese dado un susto tan grande a la comitiva que iba en el avión del presidente. En esta ciudad donde no hay nada que hacer, salvo salvar gente en temporada de lluvias cuando los arroyos atraviesan la ciudad, es necesario hacer estas cosas de vez en cuando. De lo contrario sube uno de peso y se muere de aburrimiento.

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Héroes Decadentes es un libro de cuentos de Francesco Vitola Rognini, autor de Hambre de Caza (novela de libre descarga en Editorial Miliniviernos). Todos los domingo hacemos una  entrega de cada uno de los cuentos;  al final recogeremos todos ellos, lo que dará como resultado un  nuevo libro digital de libre descarga.

Hemos publicado la primera parte, que consta de las  historias:  Tardes sin parquesFrost, el payaso estrella , Golpea y Corre, El idealismo no sirve para una mierda  , Otro Borracho que no puede olvidar , Centro Comunitario Ratzinger Tristeza, soledad y rock and roll  y Santa Marta.  Segunda parte: Superhéroes fuera de foco.  The Punisher va al Supermercado  , Aquaman no cree en los Super Amigos The Hulk va al psicólogo. Flash y Superman están de vacaciones.  También el prólogo de J. J. Junieles:  Este hambriento corazón 

 

 

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