La necesidad del corazón (segunda entrega)

Edison Delgado Yepes, escritor nacido en Ecuador, nos ha permitido publicar, por entregas, su novela “La necesidad del corazón”. Acá podrán leer el episodio anterior.

Surfer_punta_carnero_ecuador_south_america

Durante la infancia

El hombre forja su destino

Hay que ver

Hay que ver

Que no se pierda

Ni en la jungla de la locura

Ni en la tempestad

Del vicio

Durante su juventud y adolescencia había fumado mucho y tomado mucho café para amortiguar las terribles preocupaciones financieras que le ocasionaban el negocio de su patio de venta de vehículos, y una dolencia prolongada de helicobacter pílori le había provocado la enfermedad, que pronto lo llevaría a la tumba. Ahora Tuco tenía que alimentarse poco y con mucho cuidado para no experimentar terribles dolores en la boca del estómago y en el colon ascendente. Estaba condenado a morirse de hambre y a comer cereal y fibra y si en alguna ocasión se zampaba un suculento plato de carne de soya muy condimentada luego se sentía mal y empezaba a temer el terrible momento del vómito. Desde que había agarrado el cáncer de estómago, Tuco andaba de puntillas por el terrible sendero arenoso de su vida para no despertar a los síntomas de la muerte o a la muerte misma.

Cuando estos padecimientos ocurrían, Tuco terminaba vomitando todo lo que había ingerido y de esa manera se le aliviaba el dolor.

Luego se dirigía al santuario familiar y se arrodillaba y se ponía a rezar con todas sus fuerzas por las almas del purgatorio, por su propia alma pecaminosa y por la de su corrupto hermano Pepe Viche. Arrodillado ante el altar, de vez en cuando, elevaba su miedosa mirada para ver a la descomunal efigie del santo Vicente Ferrer, que su madre había comprado y mandado a colocar en aquel oscuro rincón de la sala. Tuco le pedía a la santísima imagen que lo aliviara del sufrimiento de su enfermedad, y le pedía, con auténtica fe, que le salvara la vida y lo curara de tan terrible mal. Tuco amaba la vida y no quería morir.

Al fin después de mucho tiempo de vivir sin ningún sentido, Tuco había hallado la fuente y el sentido de la vida. La vida tenía sentido cuando comías con apetito; cuando dormías abrigado para protegerte del frío y cuando tenías sexo con una mujer bonita y que se moría de ganas por tenerte entre sus piernas.

Una de las cosas terribles de este tipo de cáncer es que ya el pobre enfermo no podía disfrutar de los suculentos carapachos rellenos, que tanto le robaban el cerebro. Ninguna comida que iba a ser ingerida por el enfermo podía estar condimentada ni excesivamente cargada de sal o peor aún ají. De pronto Tuco vio completamente trastornada su vida, ya que su dieta sólo se fundamentaba en fibras, cereales tostados, tés helados, y muy de vez en cuando, carnes asadas para suministrar un mínimo de proteínas animal al organismo enfermo. Durante un breve lapso de tiempo, Tuco se vio sometido a toda clase de análisis como rayos X en los intestinos para determinar la posición exacta del helicobacter pílori y de esa manera proceder a destruirlo. Tuco se exigía mucho en su dieta y aunque era más caro convertirse en vegetariano, se disciplinó a tomar sólo ese tipo de comida y a estudiar e investigar todo lo referente a ella, hasta convertirse en un experto.

La vida es así

Y como el amor

Viene y se va

Dime que no estás sola

Como yo

Dime

¿dónde estás?

Toda la entrada a Salinas estaba congestionada de vehículos que, o bien, salían de correr olas en la orilla del Miramar o bien regresaban de una sesión de surf en LA FAE. Los muchachos se mostraban cargados de felicidad cuando se paseaban una y otra vez por el malecón de Salinas. Todos buscaban muchachas extraterrestres, que eran la sensación del momento. Muchas de ellas ejercían de prostitutas y les garantizaban a sus clientes total y absoluta satisfacción y seguridad. Desde que en 1970 habían aterrizado varias naves en el desierto de CAPAES, desde entonces, muchas chicas de otras galaxias lejanas se habían juntado con éstas, que venían de una de las lunas de Júpiter para convertirse en faranduleras habituales del malecón de Salinas. En las naves no vino ningún miembro del sexo masculino, todas eran mujeres. Sus ade ene’s, les daban una apariencia humanoide, muy parecida a las mujeres terrícolas, pero aventajaban a las de la Tierra, por su excelente estado físico y por su conocimiento perfecto de todos los idiomas que se hablaban en la Tierra hasta entonces. Todas eran pelirrojas y sus ojos eran amarillos como los de los gatos, sus cuerpos atléticos estaban llenos de pecas y poseían un pequeño rabito en forma de colita lampiña de un largo de quince centímetros. Si se obviaba estos pequeños detalles, por todo lo demás, y por sus habilidades sexuales, eran excelentes prototipos de mujeres, que para rematar sabían cocinar unos platillos de comida vegetariana verdaderamente sensacionales. Lo más raro de estas mujeres XPZ era que con sus habilidades telepáticas sabían de inmediato cuando un posible cliente se fijaba en ellas, entonces ellas les lanzaban eróticos besos volados desde las esquinas donde paraban y si el individuo en cuestión se detenía para observarlas, ellas se le acercaban muy coquetamente y se terminaban yendo a la cama con él. Las mejores en la cama resultaban las que trabajaban como peluqueras. Después de un buen corte de cabello y un masaje nada era más rico que ellas le practicaran a sus clientes un sexo oral y finalmente se lo montaran a uno.

Tuco pudo divisar a la linda extraterrestre XPZ270, con quien se había acostado un par de veces para ver de qué se trataba todo el asunto y no había resultado nada mal. Ella le hizo un descuento especial para que Tuco no utilizara preservativo alguno, ya que el principal motivo de estas mujeres era embarazarse de los terrícolas para mejorar la calidad genética de los miembros de su mundo-claro que esto dependía de si alguna vez lograban regresar a su planeta-, un mundo en serio peligro de extinción ya que los recursos naturales –tras largos años de civilización-, se habían agotado peligrosamente, junto con la calidad genética de aquellos seres, que habían aprendido a utilizar mucha más capacidad de sus cerebros evolucionados, hasta convertirse en seres de pura luz y tan poca materia. Esta habilidad les permitía aparecer y desaparecer a su antojo. Por eso era tan importante para ellos – o ellas-, el intercambio y la experimentación genética. El semen de los humanos era, en su lenguaje, algo traducido como gotas de agua en un desierto. Muy valioso, muy valioso…

Cuando los hermanos Andolini llegaron a su gigantesca casa de madera, ambos sintieron un gran alivio. Tuco siempre decidía si leer o no un periódico según lo que dijera el liminar. En aquella ocasión en el periódico se leía un pensamiento de Marco Aurelio:

Se armoniza conmigo todo lo que para ti es armónico, universo. Nada que para ti esté en sazón me es prematuro o tardío. Para mí es fruta todo lo que dan tus estaciones, naturaleza. De ti viene todo, en ti está todo, hacia ti se dirige todo. Aquél dice: ”ciudad querida de Cécrope”, ¿no dirás tú “ciudad querida de Zeus”?

 

Lo leyó detenidamente y pensó que estaba demasiado agotado para sentarse con el pantalón mojado a leer periódico. El pensamiento resultaba interesante de todas formas…

Las noticias lo aburrían, no había nada interesante, todo era lo mismo de siempre. Evel Knivel se había montado en un cohete diseñado por un ex ingeniero de la NASA, acondicionado como una motocicleta con manubrios para tratar de cruzar el gran cañón Snake River de Idaho y fracasó en el intento cuando accidentalmente se abrió el paracaídas del cohete para terminar descendiendo lentamente en el río. Por la televisión aparecían todos sus familiares llorando y gimiendo, completamente angustiados, pensando que Evel había muerto.

 

En una ocasión cuando los hermanos Andolini se aproximaban a la casa de madera después de una sesión de surf, justo antes de llegar a su casa, una cuadra antes para ser exactos, les salió al encuentro una jauría de perros dingos, que los rodearon amenazadoramente y con las fauces llenas de espuma y mostrando unos colmillos amarillos y en sus pequeños rostros triangulares se podía ver toda la furia característica del animal salvaje. Entonces Pepe Viche le entregó su tabla a su hermano y agarró una larga vara de madera y con ella empezó a repartir palo a todos los cachorros que se les acercaban con feroces ladridos, y en actitudes amenazadoras. Luego un tipo gordo y con cara de mafioso pegó un silbido y todos los perros se desaparecieron del mapa.

En sus vidas ya se había hecho costumbre las largas caminatas por los tortuosos senderos del desierto y bajo un sol de justicia, pero siempre sus fuerzas llegaban hasta el tope al final del camino. La fuerza del sol les hacía hervir el cerebro y el polvo cubría sus pies y sandalias dándoles la impresión de vagabundos. En Salinas las personas se podían dar el lujo de caminar sin zapatos, pero aquello no era completamente recomendable cuando tenían que atravesar el penoso desierto lleno de espinas, vidrios y excremento de perro.

Aquella construcción recién había sido remodelada por completo ya que antes el segundo piso estaba tan apolillado que amenazaba con caerse sobre las habitaciones de la planta baja.

Dejaron las tablas en el porche y entraron directamente a la cocina. La cocina de los Andolini era una bella obra de arte: todas las cuatro paredes estaban decoradas con cuadros que enmarcaban fotos familiares, avisos publicitarios de conciertos de rock u hojas volantes de diferentes servicios. También había fotos de artistas de rock y de bandas de rock como la de Pink Floyd, YES, los EAGLES, los BOSTON, LED ZEPPELIN y los BEATLES. Poco a poco y de una manera metódica se habían ido añadiendo a las paredes tanto los cuadros que enmarcaban las fotos familiares como las demás chucherías hasta darle un aspecto a todas las paredes de la cocina de un barroco muy siglo XX.

Tuco abrió la refrigeradora GENERAL ELECTRIC, sacó el pan, el queso y el jamón y recordó cómo en una ocasión en el supermercado 7 – 11, lo detuvieron por comerse un bombón sin pagar, lo detuvieron ya a la salida del supermercado y fue una experiencia bochornosa, afortunadamente, llevaba cinco sucres en el bolsillo, que era el costo del chocolate que se había comido, y el guardia de civil se lo quitó y le hizo que lo donara a un programa de caridad del supermercado, también le rebuscó en la billetera y le descubrió un porro de yerba y Tuco creyó que ahora sí el guardia de civil le avisaría a la policía y lo meterían preso, pero lo que hizo el polizonte fue botar la evidencia por el vertedero y de esa manera se salvó Andolini de pasar unas cortas vacaciones en la Peni, luego de recordar involuntariamente tan amarga experiencia, Tuco, empezó a preparar los sánduches de queso y jamón. Pepe Viche- que no sabía del doloroso drama que se gestaba en la cabeza de su hermano, abriendo la puerta de recuerdos dentro de recuerdos-, abrió la despensa y de una esquinita sacó un porrito de yerba, lo encendió y se lo puso a fumar muy concienzudamente.

DORIS

A cada instante te pienso XPF 557

Y te quiero

Pero no sé

Cómo decírtelo

Te extraño

Y

Sólo vivo para ti

Cuando no me recuerdas

Yo pienso en ti

Toda mujer

Es una preciosa criatura

Hecha por Dios

A Tuco le picaba todo el cuerpo y tenía frío, pero antes de bañarse tenía que alimentar su cuerpo que le pedía a gritos un bocado de comida. Él sabía que no podía cometer excesos con la comida o vomitaría y volvería a sufrir esos terribles dolores de estómago y de colon ascendente.

Pepe Viche encendió la radio y se puso a escuchar una canción del grupo Lipps: ALL NIGHT DANCING.

Después de un rato llegó su amiga Doménica y ambos salieron con los sánduches en la mano a comerlos en el porche, pobremente iluminado. Escuchaban la canción del grupo Lipps y comían los sánduches. Pero también escuchaban el silencio del desierto y sus ojos trataban de escudriñar la oscuridad cerrada que empezaba a apoderarse del desierto. La música del grupo Lipps parecía extenderse, flotar y difuminarse por entre la atmósfera oscura del desierto.

La temperatura bajaba por las noches y el frío penetraba hasta los huesos. Doménica le quitó el pitillo de yerba de la mano de Pepe Viche y se pegó una última fumada para luego exhalar el humo y lanzarlo hacia el negro firmamento preñado de estrellas.

-Tengo más hambre-dijo Doménica-.

-Estoy demasiado cansado para preparar más sánduches, ¿quieres bailar?, la música está suave y perfecta. ¿Por qué no vas tú misma a la cocina y te preparas más sánduches?

-Ponte un bolero de Journey para bailar apretaditos.

-Ya se me quitaron las ganas de bailar, ¿quieres quedarte a dormir aquí?

-Tal vez, no sé.

-Me voy a bañar-dijo Pepe Viche-, ya me está cogiendo esta mierda.

-¡¿Exester?!

-¡Exester!…¡exester!…¡exester…!

Doménica siguió a su hombre con una sonrisa en la boca hasta el cuarto y se acostó en la cama con la comodidad y seguridad de una gata. Desde ahí observó a Pepe Viche, desnudarse y meterse en la ducha. Abrió el switch de la radio y se empezó a quedar dormida bajo los suaves acordes de la canción del grupo OPUS: Midnight Fantasy…

Midnight…

Midnight fantasy…

Midnight…

Midnight fantasy…

Era un alivio poder sacarse la sal del cuerpo recalentado por el sol.

Las gotas de agua dulce le caían en la cara y en el cuerpo y aquel contacto refrescante le producía escalofrío, pero lo liberaba de la pesada y molestosa sensación que producía el contacto de la arena y el agua salada en el cuerpo. El jabón Johnson, que el muchacho se frotaba en el cuerpo era sumamente suave con la piel quemada y expuesta a la inclemencia del sol.

El tiempo que Doménica pasó medio dormida fue lo suficientemente prolongado para que cuando abriera los ojos, se percatara de que ya era de noche y hacía frío. Pepe Viche se encontraba acostado en su lado, envuelto en una toalla y leía un vieja Selecciones del Reader’s Digest, que había entresacado de un grupo de revistas apiladas en una esquina del cuarto en las que se mezclaban las Selecciones con las National Geographic, y que traía un amplio y riquísimo reportaje sobre el aterrizaje de las naves alienígenas en el desierto de CAPAES y sus fines de reproducción sexual para conservar su especie en extinción. Al principio hubo problemas de comunicación hasta que ellas lograban asimilar una forma o sistema para poder comunicarse con los terrícolas sin partirles el cerebro, como se podría decir: en la misma frecuencia. Un grupo de prostitutas extraterrestres habían ido en delegación a hablar con las autoridades eclesiásticas y militares y con las autoridades de la Seguridad Nacional, para demostrarles y dejarles bien en claro, que ellas eran lo que eran: PROSTITUTAS y que NO representaban ninguna amenaza para la civilización terrícola. Ninguna de ellas habían venido a secuestrar hombres, mujeres o niños, sino que lo único que les interesaba era introducir en sus organismos la semilla humana para ayudar a sobrevivir a su propia especie. En total, habían aterrizado diez mil prostitutas alienígenas y no demoraron mucho en empezar su labor. Rápidamente empezaron a trabajar en las esquinas, como peluqueras y manicuristas, en los bares de streap tease, como meseras, como relacionistas públicas y como damas de compañía y entretenimiento. También alquilaban su vientre en los casos de mujeres que padecían de infertilidad. Todo esto causó en Salinas un pequeño estallido demográfico, que no causó ninguna crisis económica ya que las chicas habían traído en sus naves suficientes provisiones para evitar padecer de hambre. En su planeta no conocían lo que era la pobreza ni el hambre y mucho menos la enfermedad, así que el problema era que los hombres habían perdido su capacidad de reproducirse en el vientre de las hembras. Eran hombres de mucha luz, demasiada energía y poca consistencia material. Por lo tanto las mujeres necesitaban ser inseminadas por una especie como la de los hombres de la Tierra, que decididamente era una raza inferior en muchos aspectos, sobretodo en lo intelectual. Luego seguían unas doscientas páginas más sobre el poder de la telepatía en las mujeres y sobre algunos comentarios que había realizado el PAPA Juan Pablo VI, sobre este espinoso asunto…de la prostitución por una causa ¿humanitaria?…

Tesoro mío CDX 279

¿hasta cuándo tengo que esperarte?

Quiero beber de la fuente

De todos tus perfumes

Lamerte las axilas

Respirar tu mismo aire

Escuchar tu voz

El amor te lleva

Al mundo surrealista

De lo ridículo

Quiero penetrarte

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