La necesidad del corazón (octava entrega)

Edison Delgado Yepes, escritor nacido en Ecuador, nos ha permitido publicar, por entregas, su novela “La necesidad del corazón”. Acá podrán leer el episodio anterior.

Playa de la Barceloneta. Pablo Picasso, 1896.

Playa de la Barceloneta. Pablo Picasso, 1896.

A la mañana siguiente Flychi los fue a buscar para ir a correr olas en Punta Carnero. En el camino Pepe Viche sacó un grifo bien roleado de una yerba poderosísima y se lo fueron fumando durante todo el camino. Los cuerpos de los hermanos Andolini eran musculosos, pero con el efecto de la yerba, Tuco no dejaba de mirarse una y otra vez y de mirar los tremendos músculos del cuerpo de su hermano. Tuco creía que desde que habían salido de la casa hasta el viaje por la carretera, sus cuerpos estaban experimentando una asombrosa hinchazón. Al parecer aquel bate lo volvió a meter aunque sea un poquito en la onda del LSD y estaba alucinando un poco, porque cuando llegaron a Punta Carnero todo le pareció a Tuco de color amarillo, no sólo la arena y las rocas sino el cielo y era como si el resplandor del cielo fuera tan fuerte que todo se había transformado adquiriendo un color dorado.

Cuando los chicos llegaron a Punta Carnero las olas estaban reventando con una altura de tres metros en perfecta formación, unas tras de otras, eran líneas continuas, que se alzaban desde el bello horizonte hasta llegar a la orilla.

Pepe Viche se lanzó de inmediato al agua y empezó a remar las paredes de agua y espuma que se le venían encima unas detrás de las otras. Pepe Viche remaba y remaba y poco a poco, de manera imperceptible se iba acercando al point para esperar y coger una mama rusa, de buen tamaño. Flychi y Tuco se quedaron en la orilla cogiendo sol y respirando la deliciosa y refrescante brisa marina. Entonces Flychi le dijo a Tuco:

– Conozco alguien que quiere donar un buen dinero para el asilo que quieres construir…

-¿Sí?, ¿quién es?

-Eso no te lo puedo decir, pero es un donador anónimo, que tiene mucho mucho dinero y a llegado a sus oídos tu proyecto…el tipo está deseoso de entregarte sesenta millones de sucres, ¿qué te parece?

-Me parece algo increíble, ¿pero qué quiere a cambio?

-Que le pongas al asilo el nombre de un antiguo familiar suyo, un tal Vicente Yagual.

-¿Se trata de dinero sucio?, ¿de drogas?

-Sólo sé que es dinero de ida y sin retorno, una donación con ese sólo compromiso y nada más…

-¿Me puedes poner en contacto con él?

-Él no quiere que lo conozcas, sólo quiere darte el dinero y que le pongas ese nombre a tu asilo para ancianos, ¿qué te parece la idea?

Una noche Tuco recibió una llamada telefónica nocturna y al otro lado de la línea se escuchaba la voz de Katty. Ella quería salir de Cuenca. Ya no soportaba la soledad y saber que él estaba muriendo. Todas las noches lloraba porque no podía dejar la droga y tenía miedo de morir por una sobredosis, nadie le daba trabajo porque su reputación de drogadicta era conocida por todos y la sociedad era muy dura. Todos le insinuaban que se interne y que busque ayuda de sus padres, pero sus padres estaban muertos y no podían hacer nada por ella. Tuco le dijo de inmediato que se viniera lo más pronto posible y que él la estaría esperando en el Miramar. Ella no se presentó a la mañana siguiente porque hubo un derrumbe en la carretera, pero llegó al día siguiente por la tarde y Tuco fue a recibirla, pero cuando la vio casi se cae para atrás de espanto. Katty estaba demacrada y consumida las grasas completamente por la droga. Ella estaba temerosa de la reacción de él, pero Tuco hizo como que ella era la misma gordita de siempre y le cargó las maletas, pero se dio cuenta de que el peso era excesivo para llevarlas los dos solos. Así que pararon un taxi y se fueron a la casa. Ella le preguntó el motivo de su cojera y él le explicó lo del bagre que le había clavado su aguja venenosa.

Por las noches Tuco evitaba toda clase de visitas y se concentraba en abrazar y calmar a Katty de todos los tembleques y alucinaciones, que le producía el síndrome de abstinencia. La pobre rubia estaba mal, pero que muy mal. Katty estaba muy mal y sudaba y temblaba y se retorcía todita porque el cuerpo le pedía base y Tuco como un santo ruso, con ese pelo largo y esa barba descomunal, la agarraba como si en verdad estuviera luchando contra la muerte y la locura, que pretendían llevarse a su adorada amante de antaño. Fueron varias noches de malanoche, ya que la crisis siempre golpeaba por las noches mientras que en el día la pobre chica pasaba durmiendo todo el tiempo y sólo se levantaba para comer y evacuar.

Una buena mañana la cabaña de Tuco y Pepe Viche amaneció sin comida para el desayuno y Tuco se la llevó a Katty a caminar por la playa mientras Pepe Viche iba al mercado a seleccionar un buen pescado para desayunar con arroz, leche y coca cola.

A pepe Viche le gustaba madrugar ya que nunca podía dormir como es debido, con absoluta tranquilidad y se desayunaba el fresco viento de la brisa marina mañanera. Ese friecito matutino acompañado por los chicos que madrugaban para repartir el periódico.

Las olas del mar inagotables en su permanente lamer de la orilla parecían saludarle con buen ánimo y optimismo.

La playa estaba cubierta por una neblina que no dejaba ver el horizonte.

En el mercado Pepe Viche se encontró con una vieja compañera de colegio del Rubira: Ursula y se enredaron de inmediato. Los ojos de una mujer siempre son los primeros órganos, que le abren la puerta al amor de un hombre. Era una cosa increíble la suerte que tenía Pepe Viche con las mujeres. Al darse cuenta de aquel dato, la invitó a su vieja amiga de la infancia a desayunar a la casa y mientras iban caminando por el malecón ella le mandaba toda clase de indirectas sobre su apetito sexual tan ardiente en las mañanas. Pepe Viche caminaba sintiendo un gran endurecimiento de su miembro y no sabía cuándo llegar a la casa para despacharse a esta rubia descomunal. Pasaron por el Miramar y se asombraron que a esa temprana hora de la mañana la playa ya esté repleta de surfers bajando olas, pero no lograron divisar a Tuco y a Katty, así, que pensó Pepe Viche, que se los encontraría en la casa y que tendría que cocinar para la enferma y para su hermano y eso retrasaría su encuentro sexual con Ursula.

Cuando llegaron la casa todavía estaba sola.

Rápidamente Pepe Viche dejó las compras de la comida en la cocina y se llevó a su rubia a la cama. Una vez en el cuarto, mientras Pepe Viche se desvestía, ella encendió el televisor en blanco y negro, y lentamente, se fue sacando la ropa para unirse a su amante en el baño. El agua que salía de las cañerías estaba fría de muerte, así que a duras penas se enjuagaron las partes y las axilas y de inmediato se metieron en la cama a joder. Ursula se acostó de espaldas y su viejo amigo, primero, la serruchó y luego la penetró suavemente, pero el éxtasis era tan fuerte que no duró mucho tiempo en el ano de ella que de inmediato terminó por correrse completamente.

Ursula se quedó helada y se metió en el baño para lavarse el coño y luego los dos amantes bajaron a la cocina a preparar un suculento desayuno a base de pescado frito. Pepe Viche le dijo a su amiga:

-Lo siento, pero cada vez que me apuro en estas cosas y no me tomo el tiempo suficiente para calentar las cosas, me corro demasiado aprisa.

-No te preocupes, yo entiendo que para los hombres en este sentido, las cosas siempre son un poco más difíciles. Ustedes siempre tienen que hacer todo el trabajo, mientras que nosotras, solo abrimos las piernas y dejamos que ustedes nos inunden con su materia toda pegajosa y amarga.

-¿Cómo sabes que es amarga?

-Porque la he probado. Todas la mujeres tarde o temprano lo hacen, la que diga que no y que esas cosas le dan asco es o una hipócrita o una mojigata, que se pierde lo mejor de la vida para luego andar por ahí toda amargada y arrepentida, ¿ok?

-¿Qué ha sido de tu vida?

-Trabajo en bienes raíces, pero no me ha ido muy bien, las ventas han bajado un poco, aunque siempre salen buenas cosas para las épocas de diciembre. A los millonarios o los que tienen buenos negocios les gusta comprarles casas a sus amantes y regalárselas en navidad, ¿qué te parece eso?, ¿y qué ha sido de ti y de tu vida?

-Me vine a vivir acá, pero sigo en la pelea, algo ha de salir. En cualquier momento me puede caer una buena obra para ganarme la vida como arquitecto.

-¿Eres arquitecto?

-Teóricamente lo soy, pero si no fuera por mi hermano, me comería la camiseta.

-Tal vez yo pueda ayudarte, yo podría hablar con mi jefe para que te contraten como supervisor de obra en un nuevo complejo habitacional que están construyendo cerca Montañita. Está destinado para que sea comprado por unos australianos que quieren vivir cerca de las olas y del ambiente de paz y de relajo de Montaña, ¿qué te parece?, ¿quieres que haga el intento?

-Gracias, te lo agradecería mucho.

Ursula

you know

I always been a dreamer

Ursula

What do you want from me?

Oh, babe

You spend all you time

Make money

You spend all you love

Searching and searching

Waisted your time

Oh, babe

And when you looking

For you freedom

Nobody interesting

Oh, babe

And

In the nights

You look our picture

And

You hart cry, so lonely

For me, babe

Ursula

You know

I always been a dreamer

So babe

Kiss me one more time

And

Say good bye

Mientras se encontraban en medio de aquella amena conversación sintieron que Tuco metía la llave en la puerta y que llegaba con Katty. Habían caminado hasta Chipipe y su amiga estaba toda colorada, con el cuerpo completamente oxidado por el esfuerzo desacostumbrado. Seguramente al día siguiente le dolerían las pantorrillas.

Cuando Nancy conoció a la chola cuencana de Katty, de inmediato supo que ella era más que una amiga para Tuco. Se ponía loca por los celos y como medida de contragolpe le llevó a regalar a Tuco una preciosa gatita romana, para que él siempre esté pensando en ella. Tuco la llamó de inmediato como Michi:

Aún ahora

Cuando tengo todo en contra

De alguna manera

Sigo pensando en ti

Cuando el cielo

Se ha vaciado de estrellas

Desde que te fuiste

De alguna manera

Logro sobrevivir sin ti

Aún ahora

Cuando a nadie le importa mi dolor

Te sigo amando, sí

Y no importa dónde estés

Ni si en la cama

Eres feliz con él

De alguna manera

Sigo viviendo en ti

Cuando te acuestas a dormir

Junto a mi

Cuando me acolitas

Mis locuras

Cuando me estrechas con tu cintura

Aún entonces

Te sigo perteneciendo

Sólo a ti

Cuando por las noches

Regreso borracho de vino

A ti

Aún entonces

Sigues viviendo en mi

Vives en mi mente

Porque

Bebo el sudor de tu frente

Y me alimento de lo que cocinas

Con amor y pasión

Tú sabes

Puedes tener todos los

Hombres del mundo

Pero siempre serás

Para mí

Porque yo no te busqué

Porque me encontraste tú

Tirado como basura

Por ahí

Nadie se imagina cuánto

He sufrido por tu amor

Cuantas veces

Mi alma ha llorado por ti

Cuantas veces

Mi corazón ha dejado de latir

Con tu adiós

Y aquel beso

Que me diste en el Miramar

Nunca nadie me ha amado así

Y cuando te hice llorar

De pasión

Aún ahora

Entes recuerdos

Me sigues perteneciendo

Sólo a mí

Mientras que a Katty no le importaba compartir con Nancy a su hombre. Ella pensaba que la relación amorosa, cualquier relación que tenga que ver con el sexo y el amor se estancaría si el hombre no puede disfrutar de dos o más mujeres.

Pepe Viche se sentía solo. Habían pasado varios días desde que sus amigas lo habían ido a visitar y envidiaba en secreto a su hermano que disfrutaba del amor de Katty y del sexo de Nancy.

A veces por las noches salía a caminar por el malecón y no sabía el motivo que lo impulsaba a aquello. Unos adventistas del séptimo día le habían estado calentando la oreja y hablándole de Dios, pero para él aquello era algo tan lejano e incomprensible como si le estuvieran hablando en mandarín o en vietnamita.

Una noche se parqueó en la PEÑA DE ROY y se estaba embriagando cómodamente, cuando alcanzó a ver al gran amor de su vida la dulce princesita de Egipto: Estefanía. Ella no lo había visto y él se quedó sentado, esperando que sus miradas se encuentren. Además temía hacer un papelón ya que se sentía bien borracho.

Como ella no lo miraba ni se percataba de su presencia porque estaba sentada en un lugar donde le daba la espalda, Pepe Viche aprovechó la oportunidad de que su acompañante fue invitado a bailar por una gringa, para acercarse a ella y hablarle unas palabras.

  • Hola, ¿te acuerdas de mi?
  • Hola, ¿cómo así?, ¡a los tiempos que te dejas ver!, ¿qué estás haciendo?, ¡chupando!
  • Trato de olvidarte un poco, ¿qué hay de malo en eso?
  • Que es una puñetera mentira, ¿crees que no sé nada de tu vida?, lo sé absolutamente todo de ti…
  • Disculpa, no quería…no pensé hablarte en serio…era una broma…-Pepe Viche se alarmó al ver en el rostro de Estefanía el dolor de una mujer traicionada mil veces-.
  • Discúlpame tú también, no quise asustarte…no sé porqué reaccioné así…
  • Tal vez porque tú también me recuerdas como yo y a lo mejor también sufres por lo que pudo ser. Dicen que uno nunca olvida el primer amor. Cada vez que escucho a Barry Manilow, se me escapan las lágrimas al…
  • ¡Por favor no sigas!, hablemos de otra cosa, ¿quieres?
  • Lo siento, pero mi vida es así nunca paro de cometer errores. A veces pienso que he venido al mundo con esa y exclusiva finalidad, la de cometer errores. Quisiera empezar todo de nuevo, pero con la experiencia que me ha dado el conocimiento y hacer todo bien sin fallar.
  • Eso es físicamente imposible, a pesar del conocimiento adquirido cometerías otra clase de errores y de una u otra forma volverías a estar sentado en una barra, medio borracho hablando conmigo…
  • Ahora comprendo el motivo por el que no te olvido. Eres tan bella como una princesita egipcia como inteligente. ¿Por qué no te vuelves a amarrar conmigo?, te prometo que dejaré a todas las mujeres y me dedicaré sólo a ti.
  • Recuerda que soy una madre soltera divorciada. Ja Ja, sería divertido verte tratando de hacer el papel de padre con mi hijo.
  • En verdad te lo digo, ¡amárrate conmigo!, ¡arriésgate!
  • Estás borracho, me dices eso porque te sientes solo y borracho, mañana ni te acordarás de lo que me estás diciendo…-dijo Estefanía con los labios temblando y con el pensamiento un poco confuso-.
  • En verdad te digo, ¡maldita sea!, ninguna mujer me ha curado la herida que me dejaste, además ya te he dicho que nadie olvida a su primer amor…
  • Lo que quieres es seducirme y llevarme a la cama y mañana amanecerás con jaqueca y yo me sentiré sucia, despreciable y utilizada como una puta…¿eso es lo que quieres?
  • No, por supuesto que no quiero eso. ¿Qué te parece si nos vamos a Montaña de vacaciones?
  • No me parece mala idea, mi hijo está con sus abuelos y yo estoy solita en la casa, aburrida, y sin nada qué hacer. ¿Cuándo nos iríamos?
  • Apenas empaques tus cosas, ¿qué te parece?
  • Buena idea, entonces, nos vamos mañana, ¿ok?

Efectivamente, a la mañana siguiente Pepe Viche pasó por la casa de la divorciada y madre soltera Estefi y ella lo hizo pasar para que desayunaran juntos.

Comieron grandes porciones de pizza regadas con sendos vasos de coca cola con hielo. Pepe Viche comía en silencio y a duras penas alzaba la mirada para ver a su hermosa pareja que lo miraba llena de expectación e intriga. Cuando estuvieron listos cogieron sus mochilas y llamaron un taxi para que los lleve a Santa Elena. El viaje por el carretero desértico era hermoso a esa temprana hora de la mañana. El viento fresco proveniente de la brisa marina le golpeaba en el rostro a Estefanía y aquella máscara de belleza divina parecía disfrutar de una felicidad hace mucho tiempo olvidada. Para Estefanía regresar a ser el centro de atención de Pepe Viche era como volver al carril normal de la vida. Su separación con él había sido un gran error y haberse casado con otro hombre y haber engendrado un hijo con él era otro error más grave que el anterior. Su único y verdadero amor siempre había sido Pepe Viche. Pues bien, ahora, estaban juntos de nuevo. Y ella estaba radiante de felicidad.

Estefanía

¿qué esperas de mí?

Babe

Años y años

Metido en esta cárcel

Con el cerebro tostado

Y todo loco

¿esperas tu momento?

No te lo puedo decir

Cuánto te amo

¿qué esperas de mi, babe?

Todo el tiempo

Tratando de escapar

De tu amor

De tu loco, loco amor

Estefi

¿qué esperas de mi?

Babe

Años y años

Metido en esta prisión

Con el cerebro todo loco

Loco

Loco por tu amor

Estefi

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