Archive | mayo 2015

De Chuyuipe a Canoa (quinta entrega)

Presentamos “De Chuyuipe a Canoa”, una novela escrita por el autor ecuatoriano Edison Delgado Yepez de quien, anteriomente, publicamos “La necesidad del corazón”. Esperamos que disfruten con este nuevo trabajo de nuestro autor ángel y surfer. Acá podrán leer el cuarto episodio.

Peter Brueghel, La tormenta en el mar

Peter Brueghel, La tormenta en el mar

Mar adentro, Danni fue el primero en darse cuenta que se les venía un aguacero con la corrida de olas y se puso feliz.

En ese momento Pava Loca volvía a coger otra ola y Danni pudo ver cómo su amigo se iba y se tubeaba de inmediato dentro de una gigantesca concha de agua.

Cuando Pava Loca salió del tubo se dio cuenta que millones de agujas se estrellaban en su rostro y dio gracias a Dios por la bendita lluvia helada.

Roberto se puso loco de contento porque entre los surfistas el que les caiga una lluvia en medio de la corrida de olas era algo de buena suerte. Y mientras esperaba olas, sentado sobre la tabla, le empezó a salpicar agua a Manuel Fernando y éste también empezó a salpicarle agua a Danni. Danni estaba cansado de estar sentado sobre la tabla haciendo equilibrio y remando con las manos de vez en cuando para que la corriente no lo desubicara del lugar preciso donde debería estar para coger la próxima ola.

De pronto Danni soltó la tabla y se pegó un clavado en el agua, que estaba fresca y burbujeante como si todo el mar se asemejase a un vaso de seven up con hielo.

-Bueno-dijo Danni a Manuel Fernando-, comenta en qué nos vamos a ir a Canoa, tú sabes que estoy completamente chiro hasta que vengan mis padres.

-Al parecer nos vamos en la Station Wagon de Pava Loca-respondió Manuel-.

-¿Y dónde vamos a llegar?

-Allá tenemos un amigo que quiere aprender a surfear y a cambio de unas clasecitas nos va a dar alojamiento porque sus padres son dueños de un hotel en Canoa.

-¿Y si llevo a Doménica y Nicole, no habrá ningún problema?

-Creo que no, pero eso me parece casi imposible. Si a Ingrid le quieren hacer problema, ¡imagínate el trobo!, que se va a armar con Doménica y peor con Nicole.

-Pero que conste que las puedo llevar, ¿verdad?

-Afirmativo, ¡y ponte pilas!, que se vienen las mamas rusas-dijo Manuel-.

En el horizonte se veían venir unas olas tremendas cuyas cúspides estaban escondidas por gruesas neblinas.

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El suicidio para Carlin

La vida vale perderla

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No puedo citar a Cioran de memoria, de hecho, cada vez que leo alguna de sus frases que más me cautivaron en un  tiempo me parece más opaca de lo que alguna vez imaginé, así que me quedo con lo que imagino escribió  que con lo que escribió. Y creo que alguna vez escribió:

 

Si te puedes reír aún, no te mates.

Si no lo escribió, por favor no me corrijan. NO ME IMPORTA SI NO LO ESCRIBIÓ ! Y mejor  si no lo dijo, así no le adeudo nada a Savater que lo tradujo, ni a esas editoriales.

Quítenle las risas pregrabadas al sketch de George Carlin, quítenle las mismas risas a George Carlin, y verán el monólogo de un hombre desesperado, al borde de matarse y aún haciendo mofas de sí mismo para sostenerse a sí mismo de no matarse.  La risa funciona como una descarga energética para no desesperarse y tirarse al vacío también con él. Pero, ¿y si quitamos las risas?

 

 

 

La saga humana de Juan Luis Arsuaga (conferencia)

la saga humana

 

En la conferencia “La saga humana” , el paleontólogo Juan Luis Arsuaga  plantea si la selección natural, como motor de la evolución humana, se limita a la competencia con otras especies por los recursos o si existen otras posibilidades. Este punto de partida explicita el elemento machista que atraviesa la narración de que hemos evolucionado gracias a la caza pues sólo son los machos los que han ejercido tal oficio, desplazando a las hembras a un espacio de sombra y pasividad. La respuesta al planteamiento inicial de este científico se fundamenta en la teoría de Richard Alexander, la cual propone que  la evolución humana ha tenido dos etapas: La primera de ellas fue la de la competencia con otras especies y, la segunda, corresponde a la del dominio ecológico y la competencia entre los grupos en individuos de la especie (es en este segundo momento donde nacen los símbolos). Arsuaga concluye que la caza no es la causa suficiente para entender nuestra evolución y, por tanto, la “lucha por la vida”, la supervivencia del más fuerte y demás significantes instalados en nuestros imaginarios, son el sedimento de una visión unidimensional que no logra dar cuenta de la compleja trama de relaciones que se ha dado en el discurrir de la evolución humana.

Cosas de Niños, por Josef Amón-Mitrani

Cuento reproducido con la gentil  autorización del autor © (todos los derechos le pertenecen a él)

 

Cosas de Niños

Josef Amón-Mitrani   

Naturaleza muerta con verduras y fruta - Vincent Van Gogh

Naturaleza muerta con verduras y fruta – Vincent Van Gogh

Se había quedado tanto tiempo, tanto, mirando las frutas del frutero que había decidido, así nomás, (de tanto mirar las frutas), que la vida, la vida de los hombres, no podía funcionar de la manera como había estado funcionando. Era imposible, completamente imposible, el hecho de tener que ir a la tienda y pagar (¡pagar!) para comprar una uva, una piña, una mandarina…

      Había pasado tantos días, tantos, sentado en las olas y en la olas que iban y venían como una mariposa que se ve en lo lejos de las cosas. Había pasado tantos días así que se había parado de las olas y había ido corriendo donde su padre y le había preguntado que cuánto había costado el derecho de poder sentarse y mirar las olas. Es que había podido mirar las olas durante tanto tiempo, tanto, que era un tiempo casi infinito el que le habían dado para pasar sus vacaciones en las olas. “¿cuánto pagaste, Pa?”, “¿cuánto cuesta mirar el mar?”. Y Pa, sabiamente, le había explicado que mirar el mar no era lo que costaba, que lo que costaba era la habitación del hotel, la comida del bufé, “el espacio- decía Pa- , lo que cuesta es el espacio desde donde se puede ver el mar tan bonito”.

     Le había dado vueltas y vueltas al asunto, la cabeza hecha ladrillo y carne y sangre de tanto pensar: “El espacio”. “El lugar, los lugares”. “Lo que cuesta es el espacio”. “El mar -pensaba y pensaba- es sólo agua. Es sólo agua grande que está. Es. Es agua que está ahí”. “¿Por qué cuesta mirar el agua?. No, no, lo que cuesta es poder tener un espacio para poder mirar el agua”. “¿Y las frutas?”. “¿Qué pasa entonces con las frutas?”.

   

    ¿Qué era lo que costaba de las uvas?, ¿acaso era el espacio para comer las uvas?, ¿no eran las uvas lo mismo que el agua?…”Papá, papá, ¿cuánto cuesta comerse una piña?”. Y Pa, sabiamente, le había explicado que lo que costaba no era el comerse la piña, sino la piña misma. Le había explicado que lo que se paga es el trabajo que cuesta conseguir una piña. “¿De dónde vienen las piñas, Papá?, ¿por qué cuesta trabajo conseguir una piña?”. Y Pa, sabiamente, le había explicado que la piña (ananá) viene de una linda planta que crece en la tierra, en los campos donde trabajan duro los campesinos…”¿y cuánto cuesta una planta de piñas, Papá?…No, no me respondas, Pa, creo que ya estoy aprendiendo. Lo que cuesta no es la planta, sino el espacio donde crece la planta. El lugar. Una uva, una ola, todo eso cuesta lo que cuesta un espacio, papá, ¿no es así?”.

Naturaleza muerta con cafetera, loza y frutas - Vincent Van Gogh

Naturaleza muerta con cafetera, loza y frutas – Vincent Van Gogh

CARTA A UN JOVEN SINVERGÜENZA

Esta carta forma parte de una serie de respuestas de Julián Andrés Marsella Mahecha a la numerosa correspondencia que recibe  a diario de aspirantes al mundo del parnaso literario, cultural y académico.  

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Lo que menos me sorprende de usted es su vocación por el embuste y la trapaza, finalmente su figurilla de palurdo educado en escuela de letras y artes lo delata a simple vista. Sueña usted con ser el profeta de los nuevos marginales, se aposenta en los bares atestados de poetas para hacer sus cacerías sexuales y editoriales del fin de semana. Sé de sus conquistas petimetre. Sus pequeños triunfos que usted magnifica con la elocuencia de un badajo.

La última precisamente, fue a un gestor cultural de Boyacá que se enorgullecía con sus amigas de conocer una figura de su talante. Usted llegó tan detestable y soberbio que a ellas las encantó. Cada una confundió su pedantería con seguridad y de la seguridad a lo sexualmente atractivo hay una mirada como la que ellas le infligieron. Y usted sintiéndose muy bueno no dudó en hacerse a un espacio como reproductor. El boyacense dejó sus aIres de periodista cultural y se transformó en un poeta maldito, porque se pegó una borrachera de tres días en los que solo amaneció acostado junto a su vómito, mientras usted como un recuerdo amaneció junto a ellas, afirmándose como el gran macho novelista del presente siglo. Si hasta Hemingway le parece pequeño ante sus proezas genitales de poetucha del centro de la ciudad.

Hilaridad me causó el artículo en el que usted quería novelas políticamente incorrectas para que a renglón seguido pidiera narrativas que abordaran el doloroso problema interno colombiano. Sus trapacerías retóricas no me envuelven, faquín, pues todo ese prolegómeno que usted hizo fue para promocionar un libro de uno de sus tantos áulicos que trataba precisamente de forma muy literaria la guerra en Colombia. Como un buhonero se ha expuesto sus verdaderas intenciones y lo que más me llena de júbilo es que a partir de esas palabras usted se está asegurando un lugar en el parnaso más mediocre, el de los cócteles y las palmaditas en la espalda, a los escritores del sistema. Incluso aquellos que se autodenominan outsiders con la esperanza de que las grandes editoriales los editen en sus colecciones de rarezas.

 Como esas colecciones de rarezas que usted con ojo empresarial pudo ver con agudeza mercantil para luego fungir como un especialista del tema. Y no se llenaba del menor recato para proferir bellaquerías dignas de un palurdo de su estatura. Decía que era un gran lector desde muy pequeño de estas aventuras que lo ponían en el espacio, pero sin embargo, usted solo tenía ojo para escalar en la pirámide de la intelectualidad de nuestras tierras.

Ya que ahora usted es un señor respetado y un escritor con fama aprovecho la oportunidad para que le de mis más cálidos saludos que exprese mis más profundos sentimientos de respeto a todos esos letrados que como usted se han dedicado a mercantilizar cual proxenetas el producto de sus desvaríos y elocuentes atenciones que los han posicionado como el canon de nuestra sacra literatura

¿Y sabe por qué los respeto? Porque soy una sabandija y como sabandija he de respetar a las bestias más vulgares de esta fauna tan deplorable como las enfermedades de transmisión sexual.

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Recordando a Tanith Lee, la contadora de historias de nuestra tribu (Q.E.P.D)

Hoy 26 de mayo de 2015, el  fandom amanece triste por la pérdida de una de sus pitonisas más prodigiosas: Tanith Lee, quien nació en 1947, fue la primera mujer en ganar el premio británico de Fantasía en 1980.  Fue toda una fantasista de oro, como se acostumbra a decir. Una dama de hierro de la fantasía. Fantasía, terror y ciencia ficción.

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“Tanith Lee signing” by Danie Ware – Flickr. Licensed under CC BY 2.0 via Wikimedia Commons.

Hoy hablaremos en inglés porque Tanith Lee murió.

Today we’re going to write in english because Tanith Lee passed away.

– Hi, mr Karl. Did you know Tanith Lee is dead?

– Who was Tanith Lee, mrs Louise?

– She was a great fantasy author, and if you have not read any of her books, I recommend you do so.

– What should I start reading?

– hmm, Red as blood it’s one of my favourites of her.

– I see you write “favourite”, are you english?

– No, I’m trying to write in english because Tanith Lee passed away.

Se puede leer la versión en español de Roja como la sangre en el siguiente enlace:

Red as blood (1979)
“Rojo como la sangre”, publicado en Ciencia ficción. 40ª selección. Barcelona, Bruguera, 1980, p. 109-127. Traducción de César Terrón.

Leamos a Tanith Lee, porque como dicen:  el mejor homenaje que le puedes hacer a un autor después de muerto es seguir leyéndolo y manteniendo viva la flama de sus palabras dentro del fogón de tu corazón.

tanith lee

En el sitio TOR, recuerdan lo que Lee acostumbraba a decir sobre los escritores y la vida:

Mr. Karl me ayudará a traducir:

IN REMEMBRANCE Tanith Lee, 1947-2015

Los escritores cuentan historias mejor, porque tienen más práctica, pero todos tienen un libro en ellos. Sí, ese viejo cliché.  Si le das la más interesante (a la persona que la esta viviendo) vida a un gran escritor, ellos pueden convertirlo en algo maravilloso. Pero todas las vidas son importantes, todas las personas son importantes, porque cada uno es un libro. Solo que algunas personas tienen un acceso más fácil. Necesitamos las artes expresivas, los escribanos ancestrales, los contadores de historias, los sacerdotes. Y allí es donde me ubico yo: como una contadora de historias. No necesariamente una alta sarcedotisa, pero ciertamente una contadora de historias. ¡Y me encantaría ser la contadora de historias de la tribu!

Tu vida ciertamente fue muy importante, Tanith Lee. Tu prolífica carrera con más de 90 libros publicados y la nada despreciable  suma de más de 300 cuentos en tu haber, te acreditan como la contadora de historias de la tribu y una admirable representante del género del YA Fantasy.

Por último, un relato breve de  Tanith Lee,  cuya partida  profundamente lamentamos.

Eustace
Tanith Lee

.

 Amo a Eustace a pesar de que me lleva cuarenta años, es totalmente mudo y no tiene ningún diente. No me importa que sea completamente calvo, excepto entre los dedos de los pies, que camine jorobado y a veces se caiga en la calle. Cuando él cree necesario emitir un corto y agudos sonido silbante, morder el sofá o dormir en el jardín, acepto todo eso como algo bastante normal. Porque le amo.

Amo a Eustace porque es el único hombre a quien no le importa que yo tenga tres piernas.

Antología de relatos amorosos de Raúl Brasca, De mil amores (Thule Ediciones, Micromundos, Barcelona, 2005, pág. 113).

La muerte según Francisco de Quevedo

Quevedo

Henry Ettinghaussen precisa que, el último sueño escrito por Quevedo, fue  en 1620, cuando ya no era un brillante diplomático y retornaba a España con el peso de la caída del duque de Osuna- su protector-. Esta es una de las condiciones en las cuales el “Sueño de la muerte”  fue elaborado con un comienzo en donde aparecen versos de Job y cabeceos de loro que conducen a que el narrador se encuentre con ella, es decir, la muerte. El extracto que a continuación les traemos es la presentación que ella hace:

– Yo no veo señas de la muerte, porque a ella la pintan unos huesos descarnados con su guadaña.

Paróse y respondió:

-Eso no es la muerte, sino los muertos, o lo que queda de los vivos. Esos huesos son el dibujo sobre que se labra y forma el cuerpo del hombre. La muerte no la conocéis, y sois vosotros mismos vuestra muerte. Tiene la cara de cada uno de vosotros, y todos sois muertes de vosotros mismos. La calavera es el muerto, y la cara es la muerte; y lo que llamáis morir es acabar de morir, y lo que llamáis nacer es empezar a morir, y lo que llamáis vivir es morir viviendo. Y los huesos es lo que de vosotros deja la muerte y lo que le sobra a la sepultura. Si esto entendiérades así, cada uno de vosotros estuviera mirando en sí su muerte cada día, y la ajena en el otro, y viérades que todas vuestras casas están llenas de ella y que en vuesto lugar hay tantas muertes como personas; y no la estuviérades aguardando, sino acompañándola y disponiéndola. Pensáis que es huesos la muerte y que hasta que veáis venir la calavera y la guadaña no hay muerte para vosotros: y primero sois calavera y huesos que creáis poder ser.

Tomado de “los sueños”p. 118. Editorial Planeta, 1990.

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