De Chuyuipe a Canoa (tercera entrega)

Presentamos “De Chuyuipe a Canoa”, una novela escrita por el autor ecuatoriano Edison Delgado Yepez de quien, anteriomente, publicamos “La necesidad del corazón”. Esperamos que disfruten con este nuevo trabajo de nuestro autor ángel y surfer. Acá podrán leer el segundo episodio.

chuyuipe

Cuando llegaron a Ballenita, Danni le preguntó a Doménica: si no se podían quedar un rato más, además Danni le tenía una pequeña sorpresa a su enamorada. Y ella le dijo:

 -¡Qué, que te traes entre manos!

Y Danni subió los dos tramos de las escaleras y abrió la puerta del altillo y sacó una botella de vino viejísima de Concha y Toro. Y luego bajó corriendo las escaleras hasta llegar al patio donde se encontraban todos con el corazón latiéndole aprisa.

 -¿Qué pasa?- dijo Nicole-.

Y Danni levantó el brazo y enseñó la botella de vino rojo como la sangre.

Doménica dijo toda temblorosa:

 -Pero no nos la vamos a tomar toditita, ¿sí?

Y Nicole se viró a ver a su amiga y le dijo:

 -¿Y tú vas a tomar ese whisky?

No es whisky, es vino y es sabrosísimo-corrigió con picardía Joey-.

-¿Y tú no dizque eres mormón y tu hermano evangelista?-dijo Nicole-.

-Todo eso era puro cuento. Sólo para que el papá de Doménica nos dejara en paz. El problema es que los surfistas tenemos mala fama.

-Entonces sí fuman-afirmó Nicole-.

-Al menos todavía no-dijo Danni-.

-Pero tú una vez casi fumas a los ocho años, me contó Manuel Fernando- dijo Joey-.

-Sí, pero no lo hice. Ese cigarrillo apestaba a diablos.

-Bueno, bueno, -dijo Doménica-, ábrete esa botella, rápido.

-¡Doménica!-dijo Nicole-.

-Ese es el problema, no encuentro el sacacorchos-dijo Danni-.

-Yo sé dónde está- dijo Joel, cuando terminó de encender las velas de la cocina para iluminar un poco aquella vieja sala de estar-.

Y de inmediato se fue a buscar el sacacorchos en el cuarto de su padre. Subió las escaleras de madera, se metió debajo de la cama, y en la esquina derecha estaba tirado el sacacorcho en el piso de madera. Luego bajó corriendo a toda velocidad la escalera.

De verdad que Joey tenía un estado físico y un corazón estupendos, que se activaban mucho más cuando se trataba de cometer alguna picardía.

Entonces Danni empezó a vibrar y a sudar como un santo, tratando de introducir el sacacorchos por el pico de la botella de vino. Cuando lo consiguió, empezó a sacar el corcho, esforzándose por no desbaratarlo y que quede dentro de la botella.

Mientras tanto Joey y Doménica se fueron a la cocina a traer unas copitas de cristal, exclusivamente para tomar vinos y luego regresaron a la sala alumbrada por velas.

-Ponte música- dijo Doménica con aquel acento aniñado, típico de las guayaquileñas-.

-¡Diablos!-dijo Danni-, ¿adivina qué?, nos olvidamos de comprar pilas en el supermercado.

-No importa mucho –dijo Joey-, estas pilas están nuevecitas.

-Entonces Joey manipuló la radio y pronto empezaron a escuchar una canción de Jackson Brown, seguida por una de Jim Croce y otra de Billy Joel, aquella estación colocaba por las noches excelente música para los jóvenes.

Cada uno se bebió una copita de vino rojo como la sangre y Nicole dijo, de una, que no le gustaba, que era muy amargo.

Y Joey le dijo que eso era así al principio, pero que después se te adormecía la garganta.

-Tan chiquito y ya borrachoso-le dijo Doménica con una mirada reprobadora-.

-Mi hermano me contó que así pasaba- se excusaba el pequeño diablillo-.

Al final se tomaron media botella y Danni se empezó a preocupar porque Doménica tenía que regresar manejando hasta Salinas.

-Estás seguro, corazón- le dijo Danni-. Si quieres yo te llevo y me vengo a pata o me quedo allá a dormir en la casa de Manuel Fernando.

-¡Estás loco!-le dijo Joey-, a mí no me vas a dejar solito en esta casa de espanto.

-No creo que Manuel Fernando tenga espacio para que durmamos los dos-dijo Danni-.

-Entonces me quedo a dormir en la casa de Walter- le dijo Joey-, pero yo, aquí solito, no me quedo a dormir ni loco.

-Como quieres-dijo Danni que por el efecto del vino se sentía más relajado, como si todo lo que le rodeaba en el mundo fuera noble, perfecto y hermoso-.

-Nadie se va a quedar a dormir en Salinas, yo estoy bien, esa porquería no me ha cogido para nada-dijo Doménica-.

-¡Doménica, esa boca!, yo creo que sí estás borracha.

-Tú no jodas-le respondió Doménica-.

-De verdad creo que mejor será que te vaya a dejar. Si te pasa algo soy capaz de matarme- dijo Danni-.

-¡Pero si tú también has bebido!-dijo Nicole-, hasta yo creo que estoy borracha.

-No tú no estás borracha- dijo Joey-, para que veas, yo sí que estoy borracho.

Y de pronto empezó a hacer muecas, y a todos les dio una tremenda carcajada imparable y demencial, que no parecía terminar nunca.

-UUUYYYY, ¡Dios mío!, qué raro es todo esto-dijo Nicole-, ahora sí que me doy cuenta de que estoy borracha.

-Vacila el dato, vacila el dato, vacila el dato-decía Danni-, y luego se cuajaba de la risa.

-Qué te parece si nos tomamos toda la botella-dijo gritando Doménica-.

-¡Doménica!-gritó de espanto Nicole-.

-No, no ya basta. Yo creo que lo mejor es que te quedes a dormir aquí-dijo Danni a Doménica-.

-¡Doménica!, ¡Danni!, ¡acaso están locos!

-Están borrachos-dijo Joey-.

Entonces a Joey se le ocurrió una increíble idea. Recordó que tenían un juego de MONOPOLIO en el desván de la casa. Y les propuso sacarse la borrachera jugando al MONOPOLIO.

-Buena idea-dijo Danni-.

-Tomémonos toda la botella-volvió a decir Doménica-.

-¡Doménica!-le gritó Nicole-. ¡Uy Dios mio estás borracha y a lo mejor no se te quita nunca!

-No seas tontita-le dijo Danni-, esto no dura mucho, ya verás que se te pasa ya mismo.

-¡Se te pasa ya mismo, se te pasa ya mismo! A mí lo que me preocupa es la hora a la que vamos a llegar a la casa.

Entonces Doménica, medio borracha, le dijo a Danni:

-Mi amor, ¿por qué no me sigues contando la historia sobre el inicio de la vida en el universo?

-Estoy muy borracho de vino para acordarme con todo detalle-dijo Danni-

-¡Oh, por fa, por fa!

-Bueno-dijo Danni-, lo cierto es que después de muerto Urano- según el profesor Antonio C. Gavaldá-, su hijo Cronos se casó con su hermana Rea, fundando así la segunda dinastía de dioses. Pero Cronos había hecho un pacto con su hermano Titán y empezó a devorar a su descendencia para que, a la hora de la sucesión, reinara uno de la dinastía de los titanes. Indignada de esta situación, Rea engañó a su marido Cronos, ocultando a Zeus y camuflándolo como una piedra con pañales. Cuando Cronos se lo devoró empezó a sufrir fuertes cólicos hasta que la diosa Metis le proporcionó un brebaje y terminó vomitando la piedra y a todos sus hijos.

De pronto, todos los muchachos, con excepción de Danni, quizá por el efecto del vino, se transportaron con las palabras de este nuevo Homero, y realmente viajaron en el tiempo ya que el rojo vino que humedecía sus cerebros los concentraba por completo en aquel fascinante relato…y ya no estaban en Ballenita sino en Atenas, junto a las puertas de entrada de la gran metrópoli…

– Rea le dejó a Zeus en la isla de Creta, bajo la custodia de los sacerdotes llamados curetas y coribantes, de oscuro origen que se encargaron de su educación. Para que Cronos no escuchara los llantos del niño, los sacerdotes danzaban y cantaban frenéticamente alrededor del niño, tocando tambores y címbalos. Zeus fue creciendo en la isla amamantado por la cabra Amaltea, en agradecimiento Zeus la transformó en constelación y la colocó en el cielo cuando llegó a ser primer dios del Olimpo y soberano indiscutible.

Titán acusó a Cronos de haber faltado a su palabra, entonces, le declaró la guerra, le venció y le hizo prisionero. Entonces Zeus salió en defensa de su padre Cronos y le declaró la guerra a su tío Titán, arrojando a los titanes al Tártaro.

Era la gran revolución de los Olímpicos. A esta guerra los poetas la llamaron Titanomaquia porque los titanes peleaban rudamente desde un monte de Tesalia mientras que los Crónidas luchaban desde el Olimpo.

Vencidos los titanes, Zeus los aprisionó en el Tártaro, de donde habían salido los cíclopes y centímanos. Dueño del poder, Zeus lo compartió con sus hermanos Poseidón y Haides, dando al primero el imperio de los mares, y a Haides, el de los infiernos.

Entonces Joey, le interrumpió a su hermano, para contarle a Nicole en voz alta sobre aquella vez, que se metieron un grupo de amigos al cementerio para robar de una tumba una cruz de madera, y que luego arrojaron al mar en la punta de MAR BRAVO, y lo asustados que quedaron cuando la misma cruz apareció en las orillas de Salinas frente al edificio COSTA BELLA, donde ellos estaban hospedados.

Para Danni aquella interrupción fue su salvación ya que estaba cansado de repetir y repetir la misma historia cientos de veces.

Luego Joey se puso de pié intempestivamente y se fue a buscar el juego de MONOPOLIO.

Los chicos se quedaron en silencio, un silencio tan solo interrumpido por el ruido de las olas del mar, bebiendo pequeños sorbos del dulce y rojo vino.

Después de un rato apareció Joey con el juego de MONOPOLIO en las manos.

Y se quedaron así, casi en silencio, jugando al MONOPOLIO hasta las doce de la noche y luego cuando Doménica estaba casi lúcida se regresó con Nicole a Salinas.

Cuando se fueron las chicas, Joey subió al segundo piso, el cuarto de las habitaciones y por fin, sintiéndose completamente aliviado, se acostó en su cama para descabezar un profundo sueño. Cuando recién se acostó y cerró los ojos sintió que todo le daba vueltas, pero pronto el sueño venció al malestar y se quedó profundamente dormido.

Danni se quedó preocupado porque en la casa no había línea telefónica para llamar y confirmar si su amada había llegado bien a su destino. Sólo le quedaba esperar hasta el día siguiente y se dispuso a dormir, pero no podía porque el calor era insoportable y también estaba preocupado por la carne que habían comprado ya que no tenían energía eléctrica.

El calor era demasiado insoportable y con el vino se le había subido más la temperatura. Así que procedió a desnudarse y se metió en el baño para darse otro duchazo con jarrita, agua dulce y jabón de rosas.

Cuando estuvo listo, su cuerpo sintió la necesidad de acostarse y arroparse para descansar. Una vez acostado, su mente iba de un pensamiento a otro en completo desorden: pensaba en el viaje a Canoa, pensaba en el beso de Doménica, pensaba en su rostro mientras patinaba en el Roller Vito, pensaba en Joey borracho, tomando vino. Y luego al poco rato todos los pensamientos parecieron fundirse en un solo abismo de negra profundidad hasta desparecer todos ellos por completo en el acogedor sueño.

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