Meditaciones en torno a la marihuana y la coevolución de la humanidad.

Two hydroponic cannabis plants.jpg

Dos plantas de cannabis  cultivadas en sistema hidropónico.

By Plantlady223Own work, CC BY-SA 4.0, Link

EPISTOLA CIENTÍFICA DE LUIS BOLAÑOS  PARA CERMEÑO DIRIGIDA A LECTORES DE MIL INVIERNOS: 

Continuando con la intromisión permanente (pero amical) en Mil Inviernos y la relación epistolar establecida anteriormente (desde que estabas en Lima) reanudo reflexiones sobre un tema que creo crucial y que ya había compartido en conversaciones y debates: la adicción, pero ahora desde otro ángulo, ya que reexaminando me percato que puedo rumiarlo desde la marihuana, porque aunque tenga nombre propio la singladura que emprendo frente a una droga específica, en realidad las cavilaciones que esgrimo pueden hacerse extensivas (con sus bemoles claro está), reitero, a cualquier tipo de adicción (alcohol, juegos, sexo, Facebook, drogas o ciencia-ficción), por eso creo que compartirlo con quienes visitan la web no es una idea descabellada (ya sé que es un atrevimiento, pero mal no les hará leer lo que he pergeñado para mis amig@s):

Empecemos: Lo que toda persona debe reconocer en su cerebro afectado por la droga (cual sea) se aborda a continuación en cinco aspectos, pero recordando que por constituir en lo esencial en especulaciones derivadas de datos, experiencias y conocimientos, queda aún mucho camino por recorrer, así que a leer con calma y no entusiasmarse en teorizar de inmediato para explicar o aplicar, sólo vayamos comprendiendo donde apuntan, y digamos que por el “efecto mariposa” del tetrahidrocannibinol al reemplazar a los encargados de la neuroquímica del cerebro (acetilcolina por ejemplo) introduce al usuario a un universo prodigioso de imágenes (parte fundamental del atractivo) que luego no puede reconstruir, y además tiene la sensación de haber perdido parte de su memoria, lo cual es cierto y uno de los problemas que enfrentan cuando asumen la rehabilitación, pero hay una buena noticia que se apoya en la gran capacidad de renovación, regeneración y reparación del tejido neuronal (explicado en estudios e investigaciones muy serias, recomiendo: http://www.tendencias21.net/Identifican-el-area-del-cerebro-responsable-del-efecto-placebo_a43373.html o http://www.tendencias21.net/Las-neuronas-adultas-tambien-se-regeneran_a836.html u otras de la misma web), lo cual permitirá volver a gozar de lo que está en apariencia extraviado o escamoteado. Para abreviar explicaré el primero (Telar encantado y laberinto de microtúbulos) y desplegaré sólo uno de los aspectos (redes matriciales y enmarañamientos sucesivos), dejando la ruta de los otros tres marcada con un ejemplo pero no pulida.

  • Telar encantado y laberinto de microtúbulos (1)
  • Redes matriciales y enmarañamientos sucesivos (2)
  • Transformación como ruta continua (3)
  • Plasticidad que tiende a infinito (4)
  • Ruptura de rutinas y creación continua de circuitería neuronal (5)

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  1.  Pese a que conocemos regiones muy alejadas del Universo visible o las partículas elementales, la consciencia sigue siendo un misterio para nosotros. No sabemos por qué somos conscientes de nosotros mismos, porque estamos vivos, porque en el fondo siempre estamos solos y porque un día moriremos. La consciencia refleja nuestro lugar en el Universo (o como señala Engels: El ser humano es aquel en el cual la naturaleza se torna conciencia). Quizás para algunos la consciencia sea algo obvio porque lo experimentan todos los días, pero en realidad es absolutamente asombroso que algo así exista, el uso de la marihuana puede influir de manera decisiva en la manera como captamos al universo y por lo tanto impulsarnos a derivar hacia comportamientos y actitudes arbitrarias (pseudoconciencia) que pueden lesionar las relaciones humanas.
    Nuestras computadoras podrán simular algún día las 100.000 millones de neuronas, con sus respectivas sinapsis, que posee el ser humano, pero esa simulación sólo podrá aparentar una inteligencia que no será consciente de sí misma, aunque eso también lo finja. Una simulación de realidad no es esa realidad. Para tener seres autoconscientes, aunque sean de silicio, se necesita algo más, lo malo es que no sabemos lo que es. La conciencia derivada del uso por entretenimiento de la marihuana provoca algo similar; cuando culturalmente se recurre a vegetales psicodélicos (santones indios, artesanos marroquíes, policías de Tobago, pueblos amazónicos) el efecto está mediado por los rituales socioreligiosos y la guía espiritual, lo cual parece ejercer un efecto de paliativo sobre el efecto del tetrahidrocannabinol (relacionado con la zona del sistema neurocerebral que nos permite captar la infinitud, ver http://www.tendencias21.net/La-espiritualidad-actual-analizada-desde-la-neurociencia-antropologica_a41972.html para una aproximación).
    Hace ya bastantes años Stuart Hameroff y Sir Roger Penrose propusieron una idea según la cual el origen de nuestra propia consciencia estaba en los microtúbulos neuronales, unas estructuras de las células que están presentes también en las neuronas. Estos microtúbulos están compuestos por proteínas y en general proporcionan cohesión estructural a las células. Sugieren que los qubits implicados serían caminos helicoidales de la red de microtúbulos y que la consciencia se derivaría de sus vibraciones cuánticas, que a su vez, gobernarían la función neuronal y sináptica y conectarían procesos cerebrales de autoorganización a escala fina, formando una estructura cuántica de la realidad “proto-consciente” a partir de la cual damos el salto a la conciencia (http://www.tendencias21.net/La-neurologia-cuantica-podria-explicar-el-origen-de-la-conciencia_a43397.html agrega material para la comprensión); la marihuana podría interferir y empujarnos a saltar hacia el vacío o caminos tan alternativos que serían incomprensibles.
    De este modo, la consciencia derivaría de la actividad cuántica que se daría en esas estructuras. Lo que decimos acerca del doble efecto (estimulante ficticio y malsano real) de la marihuana sobre el cerebro parece ser acertado, ya que si la consciencia aparece por complejas computaciones cuánticas que se darían en las neuronas cerebrales a un nivel más profundo que el considerado tradicionalmente, la marihuana podría dañarlas.
    La teoría de los microtúbulos fue criticada porque se creía el cerebro (o cualquier entidad biológica) es un objeto demasiado húmedo caliente y ruidoso como para mantener la coherencia cuántica. Pero recientemente se han descubierto procesos cuánticos complejos en la fotosíntesis, la navegación de las aves, el sentido del olfato y en los microtúbulos neuronales, los cuales levantan esa objeción.

2- Relacionado con la teoría de la complejidad y con las opiniones vertidas en Macrometanoia de Antonia Nemeth-Baumgartner expongo una síntesis de las ideas-fuerza que sustentan tanto a la teoría como a la obra (como parte de un texto preparado para un evento internacional en la UNI – Universidad Nacional de Ingeniería, denominado Unitas Multiplex y del cual lo extraigo advirtiendo que se pierde el contexto pero se gana el poder de síntesis) donde lo complejo liga lo múltiple con la identidad, las mallas perceptuales con el significado, pero como siempre, hay que indicar que existe una carga subjetiva por la elección que realizo y lo que abandono:

  • El equilibrio como estado final de adaptación (mutua) es equivalente a muerte: la marihuana al ser reiterativa y envolvente en sus efectos conduce a la inmovilidad, a la contemplación umbilical, encierra los flujos en un enorme fresco siempre renovado que engaña a la percepción derivándola a la pseudoconciencia).
  • La rotura de simetría crea variedad y conduce al aumento de la complejidad; en el caso de la marihuana lleva a paisajes infinitos del mismo componente, extraña variedad que se convierte en especular con el uso de la marihuana, quedándose en el placer de identificar lo mismo siempre modificando algún elemento (florestas de cruces de distintos materiales con adornos, molduras, tallados, estampados tan variados que imitan al universo).
  • La evolución sobreviene únicamente cuando algún error o alguna mutación aparece en el proceso, el universo relacionístico nos permite hablar de coevolución (en el caso del uso de marihuana estaría asegurada la ruta general, pero la específica quedaría en riesgo).
  • La autorreferencia (del sistema) se presenta en dos niveles como pasos autocatalíticos y como procesos autoorganizativos cíclicos, lo cual quiere decir que porciones diminutas del mismo actúan cual hologramas para galvanizarlo y lanzarlo hacia dimensiones aún no exploradas de la realidad y que está situación se presenta cada cierto tiempo de manera inevitable y ligada al propio cuerpo que la requiere para su coevolución: si no hay acción no hay probabilidad de error (con la marihuana se introduce un nivel de desorden que desajusta el equilibrio dinámico el cual se reproduce cascadas de errores tan complejos que semejan la realidad).
  • Sí la autoreferencia es el principio que sustenta la preservación de la complejidad, la autotrascendencia es el principio que genera la complejidad, lo cual pone en solfa cualquier intento de presentarnos como seres abstractos o como individuos que podemos sobrevivir aislados, el universo es relacional y son las interacciones en redes las que le dan significación. La recurrencia a la marihuana conduce a un ghetto donde los usuarios se perciben como depositarios de una verdad que sólo ell@s pueden captar y pretenden sobrevivir en solitario, extraviando la autotrascendencia y escamoteando la autoreferencia, justificándose mutuamente).
  • La creación es el corazón, centro o alma de la evolución, no la adaptación; de allí que sobrevivir no lo es todo, sino como sobrevivimos, que hacemos para sobrevivir, por eso la ludicidad, la creatividad, la innovación, el amor y la solidaridad se convierten en imprescindibles. Sumergirse en el ghetto separa y coloca a los usuarios en una ruta de colisión con la nada, quedando al margen de la coevolución general de la humanidad, parafraseando a Arendt: Desarraigarse (mediante la adicción) significa aislarse, no tener lugar reconocido y garantizado por los demás en el mundo.
  • La vida no se asegura basándose en el control y dominio sobre otros sistemas y del ambiente en general, sino en la confianza en los sistemas y en su capacidad para enfrentarse con lo inesperado. Si bien el conflicto con los usuarios diverge, la forma erizada de púas que genera la marihuana, no se conecta con los procesos sociales (se han apartado de los mismos al iniciarse los anteriores subprocesos señalados y al no pertenecer al mundo se convierten en superfluos)
  • El humano recrea el mundo de acuerdo a su visión: Es la autoorganización dinámica del mundo interior del humano lo que constituye el principal factor en la configuración y conformación del mundo exterior. La del usuario podría ser válida, pero sólo en una realdad que se estructurara según el consumo de tetrahidrocannabinol (ver aspectos socioculturales como excepción)
  • El refuerzo mutuo prevalece sobre el individual (dentro de las limitaciones que se señalaron anteriormente): Por ello toda actitud de seguridad estática, es decir de autorefuerzo individual egoísta, sofoca la coevolución que no es nunca estática ni reversible, y si algo caracteriza al consumidor de marihuana es el egoísmo inconmensurable que suelen esgrimir y que los excluye de su entorno social.
  • Un alto grado de producción de entropía significa una vida intensa y saludable para el sistema, de allí que los intentos de control y orden no son sino desesperados esfuerzos para adquirir seguridad y estabilidad en medio del caos continuo que caracteriza al universo, y están condenados al fracaso, ya que de forma espontánea el orden brota del caos y no hay que forzarlo sino ayudarlo a madurar. Así que una de las defensas intelectuales del uso de marihuana encalla ante la solidez de este argumento, tornando innecesaria una exploración que deviene en meandro malsano por no aportar respuestas válidas.
  • La complementariedad es el proceso lógico básico del pensar (vinculado a la propuesta de pensamiento lateral de Edward De Bono); en la coevolución, azar y necesidad no son secuenciales, actúan simultáneamente en forma de interrelación complementaria: en el uso continuado de marihuana se erosiona la complementariedad privilegiando la proliferación subsidiaria de elementos encadenados con lógicas defoemes.
  • Mientras que la descripción determinística se ocupa del ordenamiento de los principios en juego que aparecen al nivel de los sistemas como un todo, la descripción estocástica persigue la historia de las fluctuaciones individuales, motivo por el cual sólo una descripción combinada de ambas conduce a formulaciones realistas (recordar que es imposible una estabilidad permanente, lo que podría aportar la marihuana como desinhibidor y diseñador de opciones alternativas a pesar de los juegos de artificio que expone, queda opacado ante la plasticidad del cerebro y sistema nervioso normales)
  • La autoorganización disipativa (aquella que emerge del caos de manera espontánea) es cognitiva: organiza la información y la transforma en conocimiento. Una novedad total significa desorden e incomunicación; una confirmación total significa muerte (la comunicación es innecesaria); no existe información pragmática significativa que contenga ambos extremos, los evita cual si fueran peste, y es en esa ruta donde radica la atracción de la marihuana, por un lado la novedad libre de contexto que inunda con aluviones de imágenes la mente sin posibilidades de interpretación y por otro la seguridad aplastante del ghetto, refugio y resonancia donde se multiplican los mensajes de supuesta epifanía.
  • A través de la interacción entre los principios disipativo y conservativo (Principio Epigenealógico) es la forma como los más altos niveles de complejidad se transforman en coevolución, lo cual implica el reciclaje directo de la organización reusable no aplicable a su desarrollo continuo, origen de múltiples aunque ricas paradojas. Este mecanismo que refuerza el anterior permite obviar la penosa exploración justificatoria de la marihuana con sus patéticos resultados.
  • El Principio Epigenealógico implica el reuso de elementos separados de procesos autoorganizativos en nuevos contextos semánticos de autoorganización (de allí que la creación es permanente, los agoreros que señalan límites al conocimiento yerran, otro aspecto es que nada puede ser conocido en su integridad, ya que nuevos descubrimientos en otros campos expandirán a su vez la comprensión de fenómenos que parecían definitivamente archivados, siempre es posible decir algo nuevo de algo, eso si dicho por alguien (como nos recuerdan Maturana y Varela). La marihuana en su ruta disyuntiva de descarrío se sobrecarga y sobredimensiona despilfarrando por un lado y esterilizando por otro el turbión de estímulos que ocasiona.
  • Una organización dinámica integral equivale a una memoria holística basada en el proceso de formación de estructuras en el espacio-tiempo, por eso al estar próxima al equilibrio se destruye, ya que su proceso constitutivo se desvanece. En el camino de la marihuana yacen restos de naufragio, derivan pecios y flotan almadías, sus resonancias no se desvanecen con facilidad y el proceso de articulación conforma una especie de Frankenstein de retazos y fragmentos cosidos gruesamente y con relaciones forzadas, de colores y formas tan vívidos como obnubilantes.
  • El mayor y más profundo desafío en la vida, proviene desde adentro, no desde afuera. Aquello que sentimos (paleomamífero) es a veces diferente a lo que razonamos (antropoide) y a su vez distinta de lo que nos obsesiona (reptiloide); en la revuelta catarata desencadenada por la marihuana se entrelazan en quimeras inmanejables los tres aspectos.
  • Existen sistemas emergentes dentro de los sistemas, unos tras otros, y así ad infinitum: funciona idéntico en la marihuana, pero mientras la tendencia normal es a conformar galaxias de conocimientos, emociones, ideas-fuerza, conceptos expresados en comportamientos que poseen una potencia enorme para convertir la realidad en manejable, la marihuana no acumula, se dispersa en un frente frío (centrado en la búsqueda de su paraíso o de su infierno) que tiende a esfumarse sin dejar huella y robando además talentos cruciales de las personas
  • Sin autonomía (límite, membrana, identidad social o personal) la simbiosis degeneraría en fusión, con la consiguiente pérdida de la identidad participante; en el caso de la marihuana lo único que derrota al egoísmo consustancial a su uso es la adhesión al ghetto de usuarios que homogeniza y sustrae identidad.
  • La coevolución no es teleológica (orientada hacia metas específicas) ni teleonómica (persecución de metas a través de una trama de procesos sistémicos) sino global y abierta, donde aparecen en cada punto de ramificación, nodos decisorios o umbrales de inestabilidad que producen un espectro amplio de posibilidades discretas abiertas. El propósito de la coevolución y su dirección no están prescritos, se transforman conjuntamente con el sistema mismo en evolución: es simultáneamente objeto de su sujeto o a la inversa. Con la marihuana la multidimensionalidad interconectada que permite lo anterior se confunde y se solapa impidiendo se extraigan conclusiones y se esbocen tácticas vitales de convivencia (recuerden lo difícil que es coexistir con l@s adict@s).

 

3-  El satori (iluminación o aporías) del budismo zen y los ejercicios de yoga combinados con meditación obtienen los resultados que diversos exploradores (Michaux, Ginsberg, Burroughs) atribuyen a las drogas alucinógena

 

4- Sólo casos como el Phineas Gage son irreversibles por existir perjuicio grave del lóbulo frontal (en la inmensa mayoría de casos los que abandonan el uso de drogas recuperan sus capacidades si ocurre antes de los veintitantos años, a medida que se envejece se torna complicado).

 

5- Que se engancha con los anteriores mensajes, aunque hay que entender que si bien la marihuana provoca algo parecido, hay que señalar que la ruptura de rutinas apunta al extravío y la circuitería se organiza sobre una ruta paralela y con frecuencia en colisión ante los requerimientos vitales cotidianos, argumentando con mentiras y envolviendo con promesas que no se cumplen.


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