Archive by Author | Andrés Felipe Escovar

El tatarabuelo de Robocop: el leñador de hojalata de “El mago de Oz”

 

Te pueden quitar los brazos, las piernas y el tronco pero la mente se aloja en el cerebro y, por tanto, seguirás siendo tú hasta que este no perezca; sin embargo, estarás sujeto a la imposibilidad de enamorarte o emitir alguna manifestación de cariño porque el corazón sí te lo despojaron. El cerebro, como lugar donde se aloja lo racional, y el corazón, como espacio donde surge el enamoramiento, es la presunción que envuelve a Robocop en su aislamiento. Aunque él no es el primero: su antepasado, el leñador de hojalata que acompañó a Dorothy a la tierra del gran Oz, ya sufría de las mismas discapacidades.

La caminata del león, la niña, el leñador y el espantapájaros para llegar a la ciudad de las esmeraldas en donde vive y gobierna el gran hechicero que les concederá sus deseos, se da entre campos que, cuando son civilizados, responden a la lógica de la praderización y la siembra de cultivos monótonos. El mago de Oz nombra muchos sueños que, con los años, se llamaron revolución verde y fueron el sinónimo del progreso.

El Adán estadounidense, consolidado con Hojas de hierba de Walt Whitman – ese poeta que se valió de un daguerrotipo para convertirse en el rostro del primer hombre americano, dotando a la figura de autor de una dimensión que sobrepasa su fatalidad de mero inventor para convertirse en una imagen que apoya a su obra -, dejó la carne y el hueso pero siguió siendo norteamericano, es decir, un hombre en cuyas manos persiste el hacha que servirá para desbrozar montes y civilizar parajes agrestes.

A continuación presentamos una versión de la historia del leñador de hojalata y su nacimiento, tomada de “El mago de Oz”, publicado en 1900 y escrito por Lyman Frank Baum.

 

Caminaron por el bosque hasta que encontraron una fuentecilla de agua; la niña desayunó y, cuando los dos amigos y el perro se aprestaban a volver al camino, escucharon un grito.

– ¿Qué es eso?- preguntó Dorothy.

-No tengo idea pero podemos averiguarlo- contestó el Espantapájaros.

En ese momento retumbó otro grito que parecía salir del bosque. Se internaron hasta el lugar en donde Dorothy vio un resplandor. Al acercarse más y más a aquel brillo, hallaron a un hombre de hojalata que estaba paralizado como una estatua y sujetaba en sus manos un hacha. Ambos contemplaban, maravillados, a aquel extraño sujeto; Toto le ladró y se lastimó los colmillitos cuando le mordió una de las piernas de metal.

-¿Te quejabas?- le preguntó la niña al hombre.

-Sí. Lo he hecho por más de un año pero nadie me ha escuchado.

-¿Qué puedo hacer por ti?-  le preguntó Dorothy, remecida por la voz triste de aquel sujeto.

-Aceita mis articulaciones. Están tan oxidadas que no puedo moverme. Encontrarás el aceite en una repisa de mi cabaña.

Dorothy fue a la cabaña, la cual era la misma en donde pernoctaron la noche anterior.  Regresó con el tarro y le preguntó al hombre metálico:

– Dime, ¿dónde quedan tus coyunturas?

-Primero engrasa mi cuello.

La niña siguió la instrucción y, después, el Espantapájaros tomó la cabeza del extraño sujeto, moviéndola de lado a lado hasta que el hombre de metal pudo moverla por sí mismo.

A continuación, Dorothy aceitó las articulaciones de los brazos.

-Se siente muy bien. Sostenía esta hacha desde que me oxidé; me siento aliviado de poder bajar los brazos. Si aceitas mis piernas, me sentiré mejor aún.

La niña hizo lo que le pidió el hombre.

– Si no hubieran llegado, estaría condenado a quedarme parado para siempre. ¡Ustedes han salvado mi vida! Cuénteme, ¿cómo llegaron hasta acá?

-Vamos rumbo a la Ciudad de las Esmeraldas para encontrar al gran Oz. Ayer, al anochecer, nos detuvimos a dormir en tu cabaña porque estaba vacía – contestó Dorothy

-¿Por qué quieren ver a Oz?

-Yo quiero que me ayude a volver a mi casa y el Espantapájaros desea que le den un cerebro.

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La propulsión a chorro de Tom

Por Anbilli

Ante el poderío de Nairo Man,  Doumolin tuvo que simular una diarrea para así evitar el ataque que se le venía encima: esta es la teoría de algunos fanáticos que aún no encajan las razones por las cuales su ídolo terminó en el segundo lugar de la clasificación general del Giro de Italia.

Gracias a esta sospecha, nos permitimos proponer los siguientes puntos que, si  se hubieran aplicado, no habría lugar a ninguna duda sobre el resultado final de la primera Gran Vuelta de este año:

  • Los comisarios debieron cerciorarse de la deposición de Tom; es decir, luego del incidente, era muestra de total diligencia el que se hubieran bajado de sus motos a mirar si había una diarrea diseminada por el pasto de la cuneta de aquella memorable carretera.
  • Si no era posible una detención de los comisarios, las autoridades competentes, a la llegada a la meta del holandés, pudieron revisar las nalgas del mismo o su culotte para atisbar rastros excrementales que evidenciaran la penosa situación por la que atravesó el atleta.

En consecuencia, es imperiosa la necesidad de una reglamentación en donde se contemple que, todo ciclista que esté en puestos de importancia en una competición ciclística de ruta, debe defecar encima, como lo hicieron, entre otros, los ilustres Greg Lemond o Jan Ulrich, quienes llegaron con chorros marrones que empapaban sus afeitadas piernas.

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Roswellita

Imagen elaborada por Anbilli

 

Me disfrazaron de virgen y curé cánceres de pulmón, hígado, oído, lengua, próstata, recto, útero, garganta, hueso, nariz, vagina, cuello, ano, sangre, testículos, cerebro, colon, ovarios, páncreas, esófago y vaso.

***

Aparecía en medio del aire y me diluía entre las respiraciones de quienes se prosternaban, casi siempre enfermos, al verme.

***

Y, mientras me evaporaba, de mis párpados salían palabras que delineaban el futuro.

***

Me enseñaron a hablar los mismos que me sacaron de los escombros de la nave y le extirparon las vísceras a papá.

***

 Papá, ¿tuviste vísceras?

***

Los grises somos las sobras de los dioses que escupieron sobre el universo; de cada escupitajo surgieron las razas que he olvidado por el golpe que me di al caer en el polvo y la hierba seca.

***

Rachel, la hija del físico, me tocó la entrepierna, mientras nos enseñaban historia natural,  y me dijo que yo era como el esposo de su muñeca porque no tenía ni ranuras ni bolitas arrugadas ni nada.

***

Y sin testículos me reproduje: mis hijos brotaron de mí, multiplicándome. A medida que nacían yo  me achicaba hasta que desaparecí y me hice pensamiento. Todos creyeron que huí de la mano de un soviético infiltrado.

***

Para un pensamiento no hay ahora; se infesta en cualquier criatura que respire; se ilumina a través de contracciones musculares y vuelve a salir rumbo a la Noosfera.

***

Ya no necesito brotar en el aire para que me vean. Basta con que el accedido por mí cierre los ojos, me figure como la madre de Jesús, se arrodille y me pida palabras de un futuro que delineo con verbos aunque el tiempo no discurra en mí.

Edmundo Paz Soldán con Boris Greiff en el jardín botánico

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Boris Greiff a la izquierda, Paz Soldán a la derecha.

 

 

El 31 de Marzo, en el jardín botánico de Bogotá, Boris Greiff (Ficciorama) sostuvo una charla con el escritor boliviano Edmundo Paz-Soldán quien ha cultivado el género de la Ciencia Ficción sin utilizarlo como una etiqueta o un empaque vació que se llena con temáticas concretas.  Este escritor, radicado en Estados Unidos, donde estudió literatura gracias a una beca que obtuvo por su desempeño en el fútbol, ha sido invitado a Bogotá con el fin de que escriba sus impresiones sobre la ciudad. Su última novela aborda el tema de las cárceles, basado en lo que ocurre en San Pedro, una prisión de Bolivia en donde los presos pueden vivir con sus familias en el consabido hacinamiento del sistema penitenciario que sufren muchos países del continente y, por ello, está tanteando la posibilidad de ir a alguna prisión de la capital de Colombia.

El diálogo giró en torno a la construcción de espacios geográficos ficcionales y, por ello, basculó entre Río Fugitivo e Iris; ambas ciudades son invenciones de Paz-Soldán aunque cada una de ellas obedece a un proyecto particular que las hace diferir entre sí.

Río Fugitivo surgió gracias a Onetti, García Márquez y Faulkner; el quería imitarlos y así urdió una ciudad que, al final, fue el germen de su nostalgia por Cochabamba, su lugar de nacimiento. Escribió un par de novelas ambientadas en ese contexto pero luego se embarcó en un proyecto de una ciudad no adscrita al orden realista y surgió Iris; una isla anclada en el futuro en donde hay un imperio que busca explotarla por medio de proyectos mineros a los que hay una insurrección por parte de los pobladores.

Parte de la construcción de mundos ficcionales se basa en la construcción de un concepto de realidad que, en el caso de Paz Soldán, se articula con escritores aparentemente disímiles como Dick y Borges; ambos indagan en torno a la naturaleza misma de la realidad aunque por áreas distintas pues en Borges se plantea desde la metafísica mientras que en Dick se erige una trama que descansa en los estados alterados de conciencia.

En esta sospecha en torno al sustrato de lo real está contenida la novela “Sueños digitales”. Este trabajo nació a partir de un libro de un historiador inglés que halló en un archivo de Stalin, fotos en donde algún personaje era borrado, quizá por haber culminado en Siberia o unos metros bajo tierra por atentar contra el régimen, de modo que quedaba el contorno vacío de un fantasma. Paz se preguntó por cómo un gobierno podría manipular las imágenes y, en su novela, aparece un diseñador que trabaja para el Estado con ese fin. Esto, además, lo relacionó con lo ocurrido en Bolivia con Hugo Banzer, un dictador de los años setenta que retornó al poder en los noventa mediante elecciones populares y  utilizó un retoque de su pasado  para convertirse en un ser casi angelical.

Paz-Soldán no se ha dedicado a replicar el lenguaje y los temas provenientes de la Ciencia Ficción anglosajona; ha construido un entramado de tradiciones que se cruzan y, por lo tanto, posibilita un encuentro entre Onetti y Gibson en la textura de sus palabras escritas. Este escritor boliviano aclaró, ante una pregunta emanada del público sobre la manera como trabaja con el género y lo transforma en una narrativa propia, que el pasaje social e histórico es fundamental en su trabajo.

 

El Superburro: un florilegio de Ciencia Ficción

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Disfrázate de maíz pa que te piquen los pollos

¿Pertenece al erotismo interespecies la relación entre un macho mitad humano/mitad burro  y una hembra cuya cabeza es de burra pero su cuerpo es de humana? ¿En qué desembocará el cruce entre ambos? ¿Cuáles son los genes recesivos y dominantes? ¿Cuál sería el destino de ese hijo producto del amor entre las dos bestias? ¿Serán ángeles aquellos sujetos mitad humanos/mitad mulas?

Con la irrupción musical de Noel Petro, las entidades fabulosas se cifran a través las casi infinitas combinatorias anatómicas entre los burros con otras criaturas; en la carátula de “El superburro”,  la figura de  Superman se transforma en una mezcla semejante a la que originó al Minotauro o Medio Pollo y suplanta la convicción de que sólo un superhombre podrá salvar a la especie humana por la ternura de un asno humanado (o un humano asnado) que surca el cosmos.

El Superburro no es un simple clon proveniente de la cultura de los Estados Unidos: la trastoca como lo hacen los técnicos de teléfonos celulares que se apostan en el centro de Bogotá respecto a las tecnologías asiáticas, europeas o estadounidenses.

Con esta carátula entra en crisis la visión de las aventuras espaciales emprendidas en el siglo XX (el álbum es de fines de los setenta): los satélites son impulsados por la tracción de un burro, como si fueran carretas que superaron la aporía de los combustibles. También se plantea otra perspectiva de la luna pues, en ella, seccionada a solo un cuarto de la dimensión que nos dicen que tiene, se recuesta una burra-mujer, semejante a un sueño romántico que limita con las pesadillas, de modo que el carácter impostado de las cosmovisiones urdidas por nuestra especie se explicita.

Este álbum cuenta con un homenaje a Zorba el Griego y un corte es especialmente inquietante: “Mosaico espacial”. Sin aludirse de manera expresa a los consabidos resabios heredados de historias como Star Wars, este popurrí contiene una mezcla de sonidos caribeños con letras provenientes de la tradición ranchera mexicana y ya uno no sabe si ponerse triste por las pérdidas o bailar porque se perdió. También es memorable “Disfrázate de maíz”, la cual sugiere encuentros eróticos con vegetales y sus frutos y “El bichito del amor”, en donde se exalta el carácter viral e invencible de esta afección.

¿A dónde irá Superburro con su requinto eléctrico? ¿Intentará saldar algunas cuentas o proferir serenatas en lugares ajenos a la precaria influencia de nuestro sol?

 

No habrá más masturbaciones pero sí olvidos (extracto de K-Pax, la novela de Gene Brewer)

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La tierra prometida no está en la Tierra; se enciende a nuestros ojos en las noches despejadas, cuando no hay un computador cerca que nos permita acceder a Yourporn y debemos salir a caminar y cancelar los roces genitales. Porque los alienígenas y sus  lejanos planetas evaporan las aflicciones que los psiquiatras convierten en locuras:

Además de autistas y catatónicos, en esa planta hay pacientes con diversos trastornos que tendrían problemas para relacionarse con los de las dos primeras. Por ejemplo, hay varios comedores compulsivos que devoran cualquier cosa que caiga en sus manos: piedras, papel, hierba, plata; un coprófago cuyo único deseo es ingerir sus excrementos, y a veces los de otros; y varios pacientes con problemas sexuales graves.

Uno de estos últimos, apodado “Whacky” por un alumno hace tiempo, se está masturbando a todas horas. Le excita cualquier cosa: los brazos, las piernas, las camas, los cuartos de baño…

Whacky es hijo de un prestigioso abogado de Nueva York  su exmujer, una conocida actriz de seriales televisivos. Por lo que sabemos tuvo una infancia normal, sin represiones ni abusos, tenía un tes eléctrico, jugaba al béisbol y al baloncesto, le gustaba leer y tenía amigos. En el instituto era tímido con las chicas, pero en la universidad comenzó a salir con una compañera de clase muy guapa. Aunque era alegre y abierta también era muy coqueta,  y le seducía sin llegar nunca “hasta el final”. Loco de deseo, Whacky siguió siendo virgen, como Russell, durante dos interminables años; se estaba reservando para la mujer a la que amaba.

Pero el día de su boda ella se fugó con un antiguo novio que acababa de salir de la cárcel, y dejó a Whacky plantado en el altar (y a punto de estallar). Cuando le dijeron que su prometida había huido se bajó los pantalones y comenzó a masturbarse allí mismo, en la iglesia, y no ha dejado de hacerlo desde entonces.

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Teknochtitlán. 30 visiones de la cienciaficción mexicana

Teknoch

En 2015 apareció esta antología hecha bajo el cuidado de Federico Shaffler quien, en el prólogo, afirma evidenciar un detenimiento en la avanzada del género luego de los primeros años del presente siglo. Para la construcción del volumen, se ocupó de revisar publicaciones en la Red y físicas que le sirvieron consolidar un panorama donde aparecen nombres consagrados como Ignacio Padilla o Alberto Chimal al lado de escritores que no son tan nombrados. La multiplicidad de temáticas da a este volumen la posibilidad de convertirse en una ventana por la cual asomar y echar un vistazo al trabajo que se realiza en México.

Acá podrá descargarse el libro

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