EL CUERPO MONSTRUOSO: Desde Frankenstein hasta el Centípodo humano

A propósito de la celebración mundial de los 200 años de la novela Frankenstein o el moderno Prometeo, de Mary Shelley, compartimos el breve excurso de Luis Cermeño en el marco del conversatorio CYBERCULTURA, TRANSMEDIA Y CUERPO llevado a cabo el día junio 13 de 2016 en el Centro de Arte Contemporáneo del Minuto de Dios. Agradecemos a la plataforma colectiva Red Project por su invitación.

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El cuerpo monstruoso.

Por: Luis Cermeño

 

El abuelo de Charles Darwin, Erasmus Darwin, fue un perpetuador de la teoría de la evolución de Lamarck, en la cual la naturaleza orgánica y anorgánica obedecían a una perpetuidad no interrumpida que permitía la sucesión por generación entre especies y su nivel de complejidad dividía la organización de los seres vivos.

Esta primera formulación de la teoría de la evolución, cobró nuevos matices a través de la lectura de Luigi Galvani, de parte del abuelo Darwin, pues se demostraba por primera vez los efectos animadores de la electricidad en los impulsos nerviosos, en una obra revolucionaria para su época llamada Zoonomia, o las leyes de la naturaleza, en la que a partir del tratamiento eléctrico se podría pensar en la postergación de los filamentos vivos de los animales, para pensar en la posibilidad de una vida sin final.

No resulta difícil adivinar la influencia de esta noción del galvanismo de Erasmus Darwin en la reconocida novela Frankenstein o el moderno Prometeo, de Mary Shelley, quien además, como dato anecdótico, conocía a Erasmus como amigo de la casa y tenía privilegiado acceso personal a sus teorías sobre la vida y la muerte.

Se reconoce Frankestein, no solo como un clásico de terror, sino como la novela fundadora de lo que se entiende hoy por ciencia ficción. El tratamiento narrativo del saber científico de la época como la especulación prospectiva sobre las consecuencias de una práctica técnica novedosa, son los elementos primordiales de una historia que se califique como Hard Science Fiction: es decir un relato que cumpla con rigor los preceptos de la ciencia moderna.

Pero además del saber de la ciencia moderna, en la obra de Shelley existe algo más allá, que además de ser poco advertido, es convenientemente poco reseñado: sostengo que en la comprensión de Ciencia de Mary Shelley existía algo más que una simple ilustración del saber de su época. Y es la noción de Ciencia clásica, que autores de ciencia ficción como Sturgeon reclaman: la ciencia no comprendida solo dentro del marco del método científico moderno, sino desde su sentido originario como CONOCIMIENTO, y este conocimiento aborda más allá los límites de un método de verificación a un cuestionamiento más profundo del lenguaje de la naturaleza.

Victor Frankenstein no es el científico aplicado de esta época que oficia como aplicante de becas, funcionario de informes de grupos de investigación y su mayor aventura será la publicación en una revista indexada para ganar créditos en la comunidad científica. Victor es un rebelde, expulsado y continuamente reprendido por sus maestros por indagar en áreas poco legítimas de la disciplina de su tiempo. Esto lo lleva a lecturas de alquimia, de filosofía natural, de tratados de botánica, e incluso libros estrambóticos de astronomía y ciencias ocultas. Victor es irremediable y esto lo condena finalmente con sus tutores que ya no pueden dar cuenta de su desempeño como estudiante, esa pieza de artillería para impulsar el motor técnico de la sociedad, sino que es una tuerca floja que se ha salido de las manos de la razón y la academia.

Este es el contexto que lleva a Víctor a componer un hombre, un hombre de verdad, un hombre de carne y hueso, con los instrumentos de la ciencia moderna, inventando un CUERPO COMO UN PAISAJE DE UN CAMPO MAGNÉTICO.

Creó el cuerpo de un hombre de verdad con trozos de cuerpos de muertos a través de la electricidad, que revivía las fibras de los miembros amputados y se reconectaban a través de los impulsos eléctricos como una red de sensores que se prenden para despertar a la criatura que sueña en otras esferas. Del misterio de ese sueño, se devuelve al tiempo y a la sexualidad más descarnada.

El monstruo de Frankenstein tiene que aprender de nuevo el lenguaje, pero más allá de conformarse con los rudimentos lingüísticos de los campesinos de la zona, acude a la poesía, desea volver al paraíso perdido de John Milton, sufre con las desventuras del joven Werther. No es un monstruo estúpido, es un monstruo que tiene mucho corazón porque volvió del sueño de otra esfera.

Mas el monstruo no deja de ser cuerpo. Colcha de retazos de cadáveres que componen una pieza de arte, como los retratos de Joel Peter-Witkin. Todo el tiempo el monstruo es fustigado por esos corrientazos que ya no tienen un centro, y se escapan de la lógica matemática de su tiempo. Es animalismo, zoonomia pura, inyectada por corrientes de electricidad constantemente en todas sus extremidades.

El cuerpo es un hombre de verdad y cada inyección de corriente que siente estallar de sus nodos le provocan una erección y quiere una monstrua para así poder descargar su sello de muerte en el sello de muerte de una vagina también inyectada de cargas eléctricas y cuerpo y lenguaje.

Es lo que le pide a Víctor , que temeroso prefiere huir, solo una vulva, pero Víctor no es Dios y no tiene porque proporcionarle una Eva a un monstruo cachondo. El monstruo al no poder satisfacer su instinto de Eros desata su sed de Thánatos. Como los viejos de las montañas sabe que el asesinato es una liberación de la condición humana. El monstruo de Frankenstein muta a un Assasiyun, pero no puede mutilar su pene y eso es lo que realmente resulta despreciable en la novela de Shelley.

¡Si el monstruo pudiera mutilar su pene!

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La verga está presente en la obra de Mary Shelley. Su instinto arrasador y masculino desata un horizonte de crímenes infinito que perseguirá a Victor hasta el final de su vida, incluso en altamar.

La verga está presente, como el performance de Marina Abramovic, está presente para instaurarse por siempre en el discurso de la historia.

¡Si tan solo hubiera brillado por su ausencia, como el ano del Monstruo.!

Sería otra historia, otro discurso, el soñador seguiría en nosotros.

La mutilación del ano daría paso al injerto de la boca que se volvería prolongación de los filamentos de otro cuerpo hasta devenir en una red viva y orgánica, un ser complejo que se complementaría con otros cuerpos muertos, como el del monstruo de Frankenstein, pero con los genitales mutilados, recrearían una nueva especie :

Cuando Gregorio Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto. En un centípodo humano.

Cuando Gregorio Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto. En unna mujer, como la piel que habito de Pedro Almodóvar.

Cuando Gregorio Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto. En un cyborg metálico, como robocop.

Cuando Gregorio Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto. En un híbrido extraterrestre, dentro de una granja humana, como las elucubraciones de Salvador Freixedo.

Cuando Gregorio Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto. En un preso político, preso dentro de su propio cuerpo, en una cámara de torturas, dentro de la habitación 101, como 1984 de Georges Orwell.

 

 

 

 

Extraños rumores en Aztlán

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Esta crónica de  Hunter S. Thompson hace parte del primer volumen de los Gonzo Papers, titulado “La Cacería del Gran Tiburón, Historias extrañas de una época extraña”.

La traducción es de Francesco Vitola Rognini ( @YamabushiReport ). Se reproduce de manera parcial, para respetar las políticas de derechos de autor. La publicación es gratuita, de uso libre y no hay ánimos de lucro involucrados. Sólo deseamos difundir en Hispano América la obra de Hunter S. Thompson, de mostrar el método detrás de la locura, la otra cara de Raoul Duke.

*No tiene nada qué ver con la publicación de Editorial Anagrama*

Extraños rumores en Aztlán[1]

El…Asesinato…y Resurrección de Ruben Salazar por parte del Departamento del Comisario del Condado de los Ángeles…Polarización Salvaje y la Creación de un Mártir…peores noticias para el Cerdo…Y Ahora el Nuevo Chicano…Cabalgando una Desalentadora Nueva Ola…El surgimiento de los Batos Locos…Poder Moreno[2] y un puñado de tranquilizantes rojos…Política ruda en el Barrio…De qué lado estás…Hermano?…No hay terrenos neutrales…sin lugar para esconderse en el  Whittier Boulevard[3]…Sin refugio contra los helicópteros…Sin esperanza en las cortes…Sin paz para El Hombre[4]…Sin forma de sacar ventaja…y sin luz al final del túnel…Nada…

Amanecer en el Hotel Ashmun es duro; este no es un lugar donde los huéspedes se levanten afanosos de sus camas para recibir el refrescante nuevo día. Pero en esta mañana en particular todos en el lugar están despiertos al amanecer: Unos terribles golpeteos y chillidos provienen del pasillo, cerca de la habitación # 267. Algún drogadicto arrancó el pomo de la puerta del baño comunitario, y ahora los demás no pueden entrar –así que intentan derribar la puerta. La voz del gerente titubea histéricamente por encima del escándalo: “Vamos, amigos, ¿tengo que llamar al comisario?” La respuesta es rápida y severa: “¡Sucio cerdo gabacho![5]Llamas al maldito comisario y te corto la maldita garganta.” Y ahora el sonido de la madera quebrándose, más gritos, el sonido de pisadas corriendo afuera de mi habitación, la # 267.

La puesta está asegurada, gracias a Cristo, ¿pero cómo puedes estar seguro en un lugar como el Hotel Ashmun? Especialmente en una mañana como esta, con una turba de drogadictos salvajes encerrados en el baño del pasillo y que probablemente saben que el # 267 es el único cuarto con baño privado contra el que pueden arremeter. Es el mejor de la casa, a $5,80 la noche, y la cerradura es nueva. La antigua fue arrancada hace unas 12 horas, justo antes que me registrara.

El recepcionista había tenido problemas para lograr que entrara a la habitación. Su llave no entraba en la nueva cerradura. “¡Jesucristo!” murmuraba repetidamente. “! Esta llave tiene que encajar! Es una Yale completamente nueva.” Contempló hostilmente la reluciente llave en su mano.

“Sí”, le dije. “Pero esa llave es para una cerradura Webster.”

“¡Por Dios, tienes razón!” exclamó. Y se retiró con afán, dejándonos de pie en el pasillo con grandes pedazos de hielo en nuestras manos. “¿Qué le pasa a ese tipo?” pregunté. “Parece descontrolado, todo este sudor, forcejeo y parloteo…”

Benny Luna rió. “Hombre, ¡está nervioso! ¿Tú crees que para él es normal dejar entrar cuatro despreciables Chicanos[6] a su mejor habitación a las tres de la mañana, con trozos de hielo en sus manos y cargando curiosas maletas de cuero?” Se tambaleaba por el pasillo, convulsionando de la risa. “Hombre, ¡este tipo está asustado! ¡No entiende lo que pasa!”

“Tres Chicanos”, dijo Oscar. “Y un montañero”

“No le dijiste que era escritor, ¿O sí?” pregunté. Noté que Oscar hablaba con el hombre, era alto y con aspecto de germánico derrotado, pero no le presté mucha atención.

“No, pero me reconoció a mí”, respondió Oscar[7]. “Él dijo: Tú eres el abogado, ¿no es así? Así que yo le dije: Eso es correcto, y quiero tu mejor cuarto este gabacho amigo mío.” Sonrió. “Él sabe que hay algo malo en la escena, pero no sabe que es. Estos tipos le temen a todo ahora. Cada minorista en Whittier Boulevard está seguro de que vive en tiempo prestado, así que se desmoronan al primer indicio de que algo extraño ocurre. Así ha sido desde Salazar[8].”

El empleado/gerente/cuidador/etc. Apareció de repente por el pasillo trayendo la llave correcta, y nos dejó entrar a la habitación. Era de primera –el eco de un lugar destartalado en el que me quedé hace unos años en Lima, Perú. No puedo recordar el nombre del lugar, pero recuerdo que todas las llaves de las habitaciones estaban unidas a grandes piezas de madera del tamaño de toronjas, muy grandes para caber en los bolsillos. Pensé sugerirle la idea al hombre del Hotel Ashmun, pero no se quedó para la propina ni para la cháchara. Se fue como un rayo, dejándonos solos para lidiar con un cuarto de galón de ron y Dios sabe que más…Colocamos el hielo en un tazón junto a la cama y lo picamos con un cuchillo para cortar cuerdas. La única música que teníamos era un casete de Let It Bleed[9].

¿Qué mejor música para una noche calurosa en Whittier Boulevard en 1971? Esta no ha sido una calle apacible, últimamente. Y en realidad nunca ha sido apacible. Whittier es para el basto barrio Chicano en el este de Los Ángeles lo que el Sunset Strip es para Hollywood. Aquí es donde vive la acción: Los bares, los proxenetas, el mercado de la droga, las prostitutas –y también los disturbios, desmanes, asesinatos, ataques con gas, los esporádicos choques sangrientos con el odiado enemigo común: Los policías, los cerdos, El Hombre, el ejército de gabachos sin miedo cubiertos de azul, el departamento del Alguacil del Este de L. A.

El Hotel Ashmun es un buen lugar para quedarse si deseas estar cerca de lo que sea que esté ocurriendo en Whittier Boulevard. La ventana del cuarto # 267 está a unos 15 pies sobre el andén y tan sólo a unas cuadras al oeste del Silver Dollar Café, una taberna anodina que no se diferencia demasiado de otras del sector. Hay una mesa de billar al fondo, la jarra de cerveza se vende a un dólar, y la desteñida camarera chicana juega a los dados con los patrones para mantener la gramola en funcionamiento. El número más bajo paga, y a nadie parece importarle quién selecciona la música.

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ORÁCULO,

Tenemos el gusto de presentar la historia ORÁCULO del escritor español Francesc Barrio @tadeoki

Si os gusta su historia podéis comprar su novela en Amazon: Arthur al otro lado.

También podéis visitarlo en su página web: https://noencuentroellitio.wordpress.com/

Ahora sí dejad lo que estáis haciendo y  leed esto (recordad que lo visteis en Mil Inviernos, la revista de lo fantástico y la ciencia ficción de habla española y pueltolicana):

 

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Dream by shiprock (cc 3.0)

 

ORÁCULO

 

Alma despierta súbitamente, espantada, envuelta en sudor. Aun con la respiración forzada, se siente desorientada, perdida. Del susto, se ha reincorporado en el futón sobre el que descansa. La luz de la luna menguante ilumina tenuemente el interior de su habitación, permitiéndole orientarse. Intenta tranquilizarse. Se levanta, sale de su cámara y se dirige a una de las salas comunes. Coge un tazón y extrae un poco de agua del aljibe. En la Comunidad se respira la calma propia de los instantes previos al amanecer. Apenas se escucha poco más que la acompasada respiración del resto de mujeres de las Penitentes. En el exterior se distinguen los sonidos de la vida nocturna. Perros salvajes, rapaces, insectos, todo tipo de criaturas en plena actividad bajo el manto de estrellas que todo lo cubre.

Se acercan unos pasos pausados que reconoce inmediatamente. Se trata de la abuela Marcia que se acerca por el pasillo con una vela encendida en la mano.

–Últimamente no duermes muy bien, cariño –dice la anciana. Alma la observa expectativa. Su elegante melena canosa aún mantiene vestigios dorados. Su mirada azulada, que en ocasiones resulta fría, es ahora tierna y amable–. Te haré una tisana. Acércame la valeriana y la melisa, por favor.

–Tú tampoco duermes mucho, Aya –dice Alma rebuscando entre los tarros de hierbas.

–Yo nunca duermo mucho cariño, ya lo sabes. A ver, ¿qué ocurre? –Dice Marcia mientras pone a calentar agua en un cazo de barro.

–Nada, una pesadilla. Ya hace tres días que me ronda. –Su voz suena apesadumbrada.

–Umm, suena serio. Cuéntame.

–He soñado con mis niñas –empieza a narrar Alma, pensativa–. Siguen una senda por el medio del bosque. Es oscuro y, entre los árboles, se distingue una gran columna de luz que parece ser su destino. Yo estoy con ellas pero, a la vez, no estoy, simplemente las veo. Llegan a un claro. Están ansiosas y entre ellas charlan animadas. Del centro del claro surge esa gran columna de luz. Harían falta al menos veinte mujeres para rodearla con los brazos extendidos. Ellas se miran sonriendo. Saben que ya han llegado. Dejan los bártulos en el suelo, se dan las manos y se acercan a la luz. Pero, de repente, todo cambia. El cielo estrellado se transforma en tormenta, la columna ya no existe y en su lugar sólo queda una gran losa de piedra negra que irradia un calor incómodo. Ellas se sienten traicionadas. Alguien las ha engañado. Pero antes de que se giren y puedan huir de la trampa, son asaeteadas. Primero cae Anya, con una flecha que le atraviesa el corazón. Luego cae Siana con un corte profundo en su cuello. Y por último, intentando correr, cae Mysia con varias heridas en la espalda. Veo como mueren las tres. Y entonces despierto, desesperada, con un grito ahogado en mi garganta y el corazón encogido.

–Ya deberían haber vuelto, ¿verdad? –Dice la anciana tras unos tensos instantes. El agua ya hierve.

–Sí, deberían haber regresado hace tres o cuatro días. Creo que les ha pasado algo. Lo siento en mi interior.

–¿Y qué quieres hacer? –Mirándola fijamente a los ojos, Marcia le acerca su infusión.

–Iré a consultar al Oráculo –contesta Alma no sin cierta turbación.

–Será peligroso. Tendrás que cruzar toda la ciudad. No deberías ir sola.

–¡Debo ir sola! –Contesta Alma con intensidad para seguir luego de manera más pausada–. Son mis hijas, yo las envié y yo las he perdido. No voy a involucrar a nadie más. Partiré cuando anochezca y, si todo sale bien, estaré de vuelta al amanecer. No correré ningún riesgo innecesario.

–Si es lo que has decidido, que así sea.

–Es lo que he decidido.

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Programa radial Artefacto Bloqueado. Entrevista Luis Cermeño

Programa radial: Artefacto Bloqueado – No. 1

Los invitamos a escuchar el primer programa Artefacto Bloqueado, en donde Felipe Escovar entrevista a Luis Cermeño (ambos editores de Mil Inviernos) en el siguiente enlace permanente: http://ruv.unad.edu.co/index.php/academica/artefacto-bloqueado/4480-literatura-colombiana-fantasia-y-ciencia-ficcion 

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Tema: Repaso por la obra literaria de Luis Cermeño, desde su primer libro: Noches de Oriente (2009) hasta su última publicación: Dios conoce sus almas solitarias. Presentando además el trabajo escrito a cuatro manos junto a Andrés Felipe Escovar, desde Tríptico de Verano y una Mirla, hasta The Lola Verga’s Big Band. 

Esta ocasión les dio la oportunidad a los autores hablar sobre Literatura Colombiana, Fantasía y Ciencia Ficción (haciendo énfasis en la diferencia entre una Ciencia Ficción Masiva a una de carácter Popular). 

Invitados: Andrés Escovar, director y Luis Cermeño, escritor

Emisión: Junio 14 de 2016

Twitter: @artefacto_bloq

Facebook: ArtefactoBloqueadoRevista

El aborto de Cosmocápsula. Asunto editorial

Esperamos que no sea un abortito, sino que sean las contracciones de un embarazo difícil, el embarazo de la sci fi que aún nada que preña por estas tierras de Sanjuaneros y bambucos.

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¿Será que Mil Inviernos se quedará solterona? Es la pregunta de los parroquianos de Gigante, Huila.

Yo también fui gigante, replica un Masmelo, porque dice, era muy inteligente con doctorado en ciencias básicas y apenas para incursionar por la puerta grande del mundo de las bellas letras. Este masmelo también se quedó vistiendo novias, al parecer.

Hoy abrimos las puertas a todos aquellos que esperan que aún exista alguna publicación de ciencia ficción en Colombia.

Mil Inviernos les abre todo: sus piernas, sus corazones y sus posaderas.  Para que así haya un embarazo de fantasía y science fiction a la colombiana, es decir, a las trancas y mochas.

Acá no hay revisión de estilo ni comités editoriales, habidas cuentas de que poco fluyen los textos publicamos lo que caiga, como caiga. Dejémonos de mentir, por favor, en esta modernidad líquida lo único espeso es lo que sale de los sementales porno, porque bien se sabe que el marido ya no tiene la materia suficiente para preparar una buena materia seminal.

En definitiva, todo está hecho un pudín. ¡Queremos masmelos, ratoncitos y demás traviesos de la literature que se sientan huérfanos!

Cobíjense bajo nuestras alas, que somos gallinas culecas cuyo celo por mundos paradimensionales no lo puede aliviar ni el mismísimo Huitzilopochtli .

Hemos reflexionado y a la par de nuestro estupor por el comunicado intempestivo de Cosmocápsula, viene la frase que Louis Althuser le dijo a su esposa antes de matarla:

¡Te lo empujaré hasta los extremos!

Para enviar textos de science fiction, remitirse al correo: 1000inviernos@gmail.com

 

Zumbidos. Por Nelson Barón

Por Nelson Barón

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Como en broma, había regresado a ese trabajo de fotocopiador en la embajada de Cabo Verde en Colombia, una oficina diplomática de una nación que nadie en mi país siquiera sabía que existía. Esa mañana un punto borroso, negro y ligeramente movedizo se avistaba desde lo profundo de las últimos y deshabitados cerros orientales, pero estaba tan lejos que no le di mayor importancia; quizá el servicio meteorológico se pronunciaría sobre aquel fenómeno.

Antes de ingresar a la oficina me fui a almorzar solo, como me gustaba estar. Fui a un restaurante modesto al que había regresado después de diecisiete años, en donde un mesero me atendía con el máximo decoro como si yo fuera un hombre noble e importante en un almorzadero de pobres. Recordé que era el mismo mesero que me había traído muchas veces el mismo plato en aquella época, lucía más envejecido y portaba una cicatriz que le cubría la frente y le bajaba por la mejilla izquierda. El no me identificó.

Se levantó de la mesa vecina un señor de pelo corto, peinado de medio lado, de flaca contextura, con una corbata y traje gris con rayas café. Al observarlo con mucho detenimiento, recordé que era un compañero de bachillerato; aunque me reconoció, sospeché que no sabía nada de mí ni de lo que había sido de mi vida, aunque yo sí había tenido noticias de la desafortunadamente célebre carrera de abogado que el sujeto había adelantado y de los múltiples fraudes, estafas y estupros que había realizado.

En cambio yo tenía un trabajo que no resultaba importante ni imprescindible, cosa que me hacía feliz. Pese a que consideraba que tenía un buen contrato (ganaba poco pero trabajaba aún menos) no me había asomado por la oficina.

—Gusto en saludarlo, Mejas… ¡vea pues!… ¡Después de tanto tiempo! —dijo aquel mamarracho.

—No le extiendo las manos, pues, cómo verá, mantengo las salpulladuras de siempre.

Sentí su mirada de desprecio.

— ¿Qué es de su vida? —dijo.

— Nada nuevo, en una y otra cosa . ¿Y usted?

— Nada no muy diferente; siempre en la misma cosa (dije riendo y me imaginé a mi interlocutor en uno y otro robo, en uno y otro fraude, en uno y otro negocio metiendo gente inocente a la cárcel, pactando con sus amigos políticos, enemigos todos entre sí, dando clases en aulas ordinarias sobre temas tan infames y ordinarios como sus fechorías).

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CONVERSATORIO EN RED: CYBERCULTURA, TRANSMEDIA Y CUERPO

En mi breve participación: arquitectura del cuerpo en la ciencia ficción,  trataré sobre las exquisitas posibilidades que ofrecen al cuerpo las ficciones del futuro.

ENLACE: RED PROJECT: 

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Conversatorio cybercultura, transmedia y cuerpo

Red project  y MIL INVIERNOS invitan  al conversatorio

CYBERCULTURA, TRANSMEDIA Y CUERPO

13 de Junio

Museo de Arte Contemporáneo de Bogotá

3pm a 6pm

Entrada Libre

La ponente principal Valeria Radrigán, de origen Chileno, nos presentará una ponencia que trata el problema del cuerpo desde el marco de la transmedia y la cibercultura, como es costumbre Redproject configura un tipo de conversatorio en donde cada persona invitada tiene una voz y esa configuración de las múltiples voces articulan la charla y la discusión.

Las diversas voces son mediadas por dispositivos que configuran su relación dentro del conversatorio y cada una desde sus distintas ópticas, nos abre el panorama desarrollado bajo un tema, los invitados a participar lo harán desde el video, archivo sonoro, acción, telepresencia y todos se insertaran en la discusión.

La idea de Redproject es articular la multiplicidad, generar puentes de comunicación y plantear una dinámica abierta que propicie la reflexión y el diálogo.

CONVERSATORIO
Museo de Arte Contemporáneo de Bogotá
Junio 13 de 2016 3 pm
carrera 74 # 82a 81

CYBERCULTURA, TRANSMEDIA Y CUERPO
PONENTE PRINCIPAL Valeria Radrigán (Chile)
Translab Extremos del volumen

INVITADOS in situ
Andrea Aguía / CTA
Julian Medina
Francisco Gomez Moxinifadas de Gaspar
Luis Cermeño / Mil Inviernos
Tina Pit
Federico Daza / El Validadero Artístico
Fernando Pertuz / Perfoartnet Artopenfoundation
Ana Maria Romano / Festival En tiempo real – Sonido y tecnología

En diferido o streaming
Adrian Gomez / @red rizomas Colectivo Okan
Alejandro Velez / Medellin
John Paul Fassel / Mona Herbe / Encrudo
Andres Cuartas / La Tostadora – Artes Sonoro-Visuales
Gerorgina Montoya / La escuela imaginaria
Jaider Orsini / Fundación Divulgar
Erwin Hernandez Chile
German Gana Chile

Apoyan:
Museo de Arte Contemporáneo de Bogotá
Mil InviernosEl Validadero Artístico

Agradecemos a EXPERIMENTA/sur 2016 y el Goethe-Institut Kolumbien

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